Otro 20 de julio de Gustavo Petro
- Sergio Cardozo
- 15 ene
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‘’si los amigos de Efraín Cepeda se les ocurre negar la consulta popular, el pueblo va a borrar a esos congresistas de la historia de Colombia’’. Esta fue la frase que marcó la disputa entre el presidente Gustavo Petro y el Congreso de la República en la pasada legislatura

Por: Julián Echeverry-Guerra y Sergio Cardozo
El pasado 20 de julio se dio inicio a la última legislatura en la que el presidente Gustavo Petro ejercerá como jefe de Estado. Terminó ese día una legislatura marcada por los enfrentamientos entre la rama ejecutiva y legislativa. El tono entre el senador Efraín Cepeda y el presidente Gustavo Petro terminó incluso en ataques personales de lado y lado. Era claro que la génesis de las molestias entre el ejecutivo y el legislativo provenía principalmente de la no aprobación de los proyectos de ley propuestos por el gobierno, entre ellos, la engavetada de la reforma laboral y la negatoria a la consulta popular.
El presidente Petro inició su domingo 20 de julio luego de una apretada agenda, recién llegado de Haití y de la convención del Pacto Histórico, el presidente decidió asistir al desfile militar en Santa Marta. Mas tarde llegó al capitolio nacional. Entró al salón elíptico rodeado de sus polémicos escuderos, entre ellos resaltaban: El entonces jefe de gabinete Alfredo Saade, El ministro de interior Armando Benedetti y el ministro de Justicia Eduardo Montealegre. Una vez más se hace evidente la ausencia de la vicepresidente Francia Márquez, dejando cada vez más clara la separación entre el equipo de Gustavo Petro con su vicepresidente.
Fue entonces cuando Efraín Cepeda inició su discurso. Destacó la labor de los congresistas al no ceder a las presiones del gobierno para aprobar sus proyectos, recordó que los debates son la mayor muestra de pluralismo y democracia, la discusión no implica obstaculización. Resaltó que no se puede permitir atacar a instituciones cuyas acciones solo demuestran el cumplimiento de su deber, se destaca esta frase de su discurso: ‘’la democracia no es el gobierno de una parte contra otra, sino el gobierno de todos con respecto a todos […] la democracia no solo necesita mayorías, sino contrapesos’’.
Posteriormente, el presidente Petro inició su discurso. Demoró alrededor de dos horas y media en donde habló de la democracia. Se refirió a quienes ‘’silencian’’ al pueblo como personas ajenas a la democracia, llamó como antidemocrática a la Constitución de 1886. Realizó críticas directas al gobierno Uribe con frases como: “Ya no debaten ustedes sobre si Mancuso se paraba en un atril delante del Congreso a dictar la ley. Ya no debaten ustedes sobre si habría que masacrar a los jóvenes solamente porque se levantaban y gritaban justicia social, ahora debatimos sobre los problemas del pueblo y eso sí se llama democracia.” Sobre sus actuaciones siendo congresista en ese momento, se refirió a que no hay democracia cuando se persigue a la oposición y a la prensa. Cruel ironía de parte alguien que ha llamado “muñecas de la mafia” a las periodistas y que hoy amenaza con expropiar el canal 1 al Grupo Prisa.
Habló del crecimiento de la economía, la necesidad de reformar la salud, las pensiones, entre otros temas, como la necesidad de una nueva reforma tributaria. Uno de los puntos de mayor crítica fue afirmar la disminución de homicidios en los municipios de Colombia. Dos horas y media después, terminó su discurso.
Inmediatamente los congresistas opositores realizaron sus intervenciones, en ese momento, el presidente salió del recinto. Hay que recordar entonces como el presidente y su equipo criticaba duramente al presidente Iván Duque por realizar la misma conducta en el anterior gobierno, llamándolo “Mezquino”. Pues mientras el hoy “Mezquino” presidente Petro se disponía a salir del salón elíptico del capitolio, su entonces jefe de gabinete, Alfredo Saade, gritaba la palabra ‘reelección’.
Mientras todo el equipo presidencial subía la mano con el puño cerrado, un simbolismo evidente de desafío y resistencia a todo el organo legislativo.
Se debe mencionar que, gran parte del discurso del presidente Petro fue viendo el espejo retrovisor, es decir, criticando gobiernos anteriores, como fueron los de Álvaro Uribe e Iván Duque, aumentando el discurso polarizador y generando más odio entre sus bases. Pretendió ocultar errores que ha cometido como gobernante acusando a otros gobiernos que lo precedieron, de ser responsables de problemas del país que actualmente debe enfrentar.
Dedicó su discurso a vanagloriar de su gestión, dando cifras discutibles y afirmó que Colombia nunca estuvo mejor que ahora. Atacó no solo a la oposición -a pesar de afirmar que en su gobierno no ocurre esto- sino a la prensa por dar -según el- cifras falsas que solo buscan descalificar al gobierno. El Presidente olvida que, como está consagrado en la Constitución, debe simbolizar la unidad nacional, no dividir más al país, ni generar mas odio entre las diferentes esferas políticas, como dijo el representante Daniel Carvalho el 20 de julio: ‘’parece que el presidente está escupiendo gasolina sobre un sociedad en llamas’’.






