El Reloj Espía: Entre Monsalve y James Bond
- Juan Esteban Perez
- 15 ene
- 3 Min. de lectura
El reloj espía utilizado en el caso de Uribe presenta una serie de interrogantes para nuestro sistema judicial. Aquí se presentan una descripción del tema, así como reflexiones entorno al mismo.

El viernes 1 de agosto de 2025 el expresidente Álvaro Uribe fue condenado en fallo de primera instancia a 12 años de prisión en un histórico fallo de la historia de nuestro país. Entre que un expresidente está en la banca del procesado, que dos de los penalistas más reconocidos de nuestro país asuman la defensa de Uribe, y que en la bancada de las víctimas se encuentren personajes tan idiosincráticos como el Senador de la República Iván Cepeda, el juicio más mediático de Colombia ya mostraba en mayúsculas su parte mediática más que su parte de juicio.
Pero jurídicamente no se quedaba atrás. Decenas y decenas de pruebas aguardaban a ser practicadas por parte y parte. Numerosas fechas se otorgaron para darle trámite al proceso, y en el despacho de la muy sonada Juez Penal 44 del Circuito, Sandra Heredia, se hizo prioridad el caso, por supuesto por su relevancia mediática, pero no menos importante también por ese fenómeno jurídico tan atemorizante conocido como la prescripción, que es cuando la justicia se viste de ignorancia, y que fue fundamental para la asombrosa celeridad que se le dio a este caso y que en medio de su importancia nos recordaba a todos que como seguimos en Colombia, seguimos a las carreras.
Y así el juicio oral fue todo un espectáculo. En medio de imprudencias -micrófonos abiertos, exhibición de pornografía- una de las pruebas practicadas más importantes era la del testimonio de Juan Guillermo Monsalve, quien, en lo que bien parece una adaptación de James Bond producida por Dago García, utiliza en su muñeca un reloj espía, que permitió grabar conversaciones sustanciosas que sostuvo él con el abogado de Uribe, Diego Cadena. Pero antes de estudiar ese curioso artefacto y sus implicaciones legales es necesario contextualizar quién es Monsalve.
En la finca “Guacharacas” de los Uribe Vélez, el padre de Juan Guillermo Monsalve fue mayordomo en los noventa. Monsalve, exmiembro de Los Rastrojos, fue condenado a 44 años por secuestro extorsivo en 2008. Desde 2011, acusa a Uribe de impulsar el Bloque Metro de las AUC en esa finca, vinculándolo con el paramilitarismo.
Las acusaciones de Monsalve contra Uribe, quien habría enviado a personas como el abogado Diego Cadena para presionarlo a retractarse, desencadenaron investigaciones en su contra. Es ahí cuando Monsalve, en tiempos muertos de sus alocadas fiestas en la cárcel, habla con su novia Deyanira Gómez a quien le comenta sus temores y le pide que compre un reloj espía que permitiera grabar voz. En una declaración de amor, Deyanira compra un reloj de $300.000 pesos por internet, que fue ingresado a la cárcel por el abogado de Monsalve, Héctor Romero, quien hizo el favor a cambio de un dinero.
Recordemos Uribe es procesado por fraude procesal y soborno a testigos como determinador, es decir, ordenando el soborno sin ejecutarlo directamente. El reloj espía de Monsalve es clave, pues podría probar que Cadena lo presionó para retractarse, ofreciendo una evidencia sólida con poco margen de refutación, completando gran parte de la tarea probatoria.
En algún punto de su manifiesto hecho sentido del fallo, la juez Heredia validó la prueba del reloj espía, desestimando las consideraciones en contra de su validez por parte de la defensa y aceptando así la tesis de la fiscalía. Pero las dudas subsisten. Primero, ¿qué reloj-grabadora en la cárcel? En una de las muchas medidas estrictas que hay en la cárcel, se prohíbe el ingreso de aparatos electrónicos al establecimiento carcelario. Hay pocos ejemplos mejores de aparatos electrónicos que, literalmente, un reloj-grabadora, un reloj espía. Y entonces ¿eso no importa? Pues al parecer no, porque la vida carcelaria en Colombia es toda una subcultura, con sus propias reglas y mañas, y eso es del saber y aceptación común, el problema no es que funcione así, sino que la Justicia lo valide.
La defensa de Uribe señaló que el contenido del reloj espía estaba incompleto, con más de 100 archivos de audio eliminados, lo que resta confiabilidad a las grabaciones. La juez, en su fallo, desestimó la idea de manipulación, atribuyendo la pérdida de archivos al funcionamiento normal de sistemas informáticos, donde es común que datos se borren espontáneamente.
Y más dudas persisten y persistirán. Vicios intrínsecos; como el vidrio, que se rompe, o la justicia, que se calla. Pero no por eso dejamos de usarlos, y tal vez ese es el punto.






