PERFILES

2018-III

COLOMBIA TIENE VICEPRESIDENTA PERO NO UNA MUJER QUE NOS REPRESENTE

“¿Es usted feminista?” le repreguntan a nuestra vicepresidenta electa Marta Lucia Ramírez, “Si, porque soy mujer” responde. 

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Por: Adriana Torres

Ojalá todo fuera tan simple como lo plantea usted, que por el simple hecho de ser mujeres nos empodera para luchar por nuestros derechos políticos, sociales, económicos y reproductivos; que ser feminista fuera inherente al ser mujer, y que todas pudiéramos ser partidarias de una sociedad que no discrimine por género, raza, orientación sexual o política. Pero ha sido usted misma la que nos ha demostrado que esta tesis es completamente falsa, o entonces porque usted, que dice ser públicamente feminista, no nos reconoce plenos derechos sexuales y reproductivos a las mujeres colombianas, y es además la misma que afirma ser partidaria de la no discriminación y la igualdad, pero a la hora de reconocer derechos a las minorías refuta con argumentos como “¿Por qué preferir a un homosexual en lugar de a un heterosexual?”.

Doctora Ramírez, es que ser feminista no es solamente luchar por los derechos de las mujeres, que siendo sinceros tampoco es su caso; el feminismo busca una equidad en donde todos los grupos sociales puedan estar representados y estén todos en igualdad de condiciones, esto incluye no solo a las mujeres sino también a la comunidad LGTBI, a los afrodescendientes, indígenas y cualquier otro grupo social que históricamente se haya visto desfavorecido. Podrá usted ser una mujer, pero no una que nos presente. 

  

No quiero tampoco demeritar su trayectoria política, una abogada javeriana que ha logrado romper el techo de cristal; una tarea bastante difícil para las mujeres que vivimos en este país, y ha logrado ocupar cargos públicos importantes como Ministra de Comercio Exterior en 1998, logró también ser la primera mujer Ministra de Defensa en el 2002 y este año será la primera vicepresidenta en toda la historia colombiana. Es un logro personal enorme para para usted que no quiero demeritar, pero de ahí a ser realmente la voz de veintiséis millones de colombianas, está muy lejos.  

 

Una mujer que realmente abogue por los derechos de las mujeres colombianas estaría a favor de la legalización del aborto, pues además de reconocernos plenos derechos sexuales y reproductivos a todas las mujeres, también entendería que son miles las mujeres colombianas que al año mueren por abortos clandestinos. Marta Lucía, sí realmente representará a las mujeres colombianas estaría a favor de un aborto legal, pues a pesar de chocar con sus valores religiosos, de los que tanto habla en sus discursos políticos, tendría en cuenta que en el 2017 se hizo una encuesta nacional donde más de la mitad del país le dijo sí al aborto legal y seguro. Una vicepresidenta feminista será aquella que logre trazar una línea entre sus posiciones e ideologías personales y las políticas públicas, que a diferencia de las primeras si repercuten en todas las mujeres de nuestro país.  

 

 

Marta Lucía, si fuera usted realmente feminista no promovería en lo más mínimo la discriminación, y al contrario sería la primera en defender los derechos de las minorías en nuestro país. La visión que propone de familia es discriminatoria y retrograda; ya hace años que la Corte Constitucional se pronunció al respecto, pero a pesar de esto aún sigamos escuchando discursos políticos que hablan de la familia como únicamente “hombre y mujer”. No afirme ser feminista si le sigue negando derechos a los homosexuales, negar la posibilidad de que puedan adoptar y formar una familia no es precisamente lo que busca el feminismo.  

 

La vicepresidencia de Marta Lucía es un logro personal, pero no nacional. Lo que usted ha alcanzado a lo largo de su vida política la debe llenar de orgullo, pero esto no es ningún triunfo para las mujeres colombianas. Sí, Marta Lucía es usted mujer, pero no una que nos represente. Recurro a las palabras de la admirable Simone de Beauvoir, “una mujer no nace, se hace” y usted es el vivo ejemplo de lo que representa el patriarcado, el machismo y la intolerancia de este país; ser mujer no la hace feminista y tampoco vocera de las mujeres colombianas. No afirme ser feminista si dentro de su cargo seguirá negándole derechos a las mujeres y a los homosexuales, podrá ser usted la primera mujer vicepresidenta de Colombia, pero está muy lejos de ser feminista; Colombia tiene vicepresidenta, pero nos siguen debiendo una que verdaderamente nos represente.