CRÓNICA

UN TRIUNFO INESPERADO EN ÉPOCA DE PANDEMIA

Por: Equipo Javeriano, ganador de E-Moot

El 22 de abril del 2020, 29 días después del inicio de lo que para nosotros iba a ser un aislamiento de 15 días recibimos una Invitación de Olga Mutis y Carlos Esguerra para participar en el concurso "E- Moot Libre competencia" sobre Derecho de la Competencia que es organizado anualmente por el estudio de abogados Bullard Falla Ezcurra+ y la Universidad del Pacífico en Perú. Este año, nos enfrentábamos a muchos desafíos, no sólo querer hacer parte del equipo que representaría a la universidad, sino el de prepararnos desde la virtualidad junto a personas que aún hoy, 158 días después del inicio de la cuarentena, no conocemos en persona.

De a poco y uno a uno nos fuimos montando a la propuesta y para el 21 de mayo nuestra primera reunión, pudimos conocer el equipo con el que compartiríamos muchos esfuerzos y alegrías por los próximos 3 meses. De esta primera reunión quedamos con infinitas dudas, un caso nuevo de competencia en plataformas digitales, una fase de escritos por completar y un equipo de desconocidos con los cuales teníamos que trabajar.

Comenzamos el gran reto de enfrentarnos a la construcción del primer memorial; 40 páginas por escribir, compuesto por llamadas de más de 15 horas en Microsoft Teams, vasos de café, cumpleaños de Gabriela y Roy, y el anhelo de clasificar en primer lugar. Trabajar con gente nueva siempre es un reto, y los límites impuestos por la virtualidad reforzaron esta barrera. Sin haber estado ninguno antes en un moot court nos frustrábamos constantemente, pues los primeros borradores del memorial de demanda sufrían transformaciones y críticas radicales por parte de los entrenadores.

El segundo desafío nos aguardaba; contraargumentar el memorial de uno de nuestros contrincantes: la universidad Externado de Colombia. Para este memorial como demandados, las ideas nos fluían más, habíamos pasado ya más de un mes conectados, con cinco compañeros que se convirtieron en amigos y lo más importante, en un equipo. ¿Y es que, quién no disfruta más los retos con amigos? Fue así como en el segundo memorial nos divertimos más. Eso sí, no faltaron las trasnochadas, la ansiedad y el afán de terminar 30 minutos antes del deadline, sufrimos, pero lo logramos.

Sin embargo (y a pesar de que no nos conocíamos en persona), las llamadas para discutir, aprender y debatir se volvieron casi un hábito y a medida que compartíamos, nos vimos extrañando los tiempos que pasamos de vacaciones dedicando nuestro empeño a este esfuerzo en común.

Eventualmente, terminamos los dos documentos para clasificar al concurso y empezó la preparación para las rondas orales que tendríamos contra más de treinta equipos en otros países. Sin embargo, para ese momento ya habíamos convertido la colaboración en un hábito, y los desconocidos en amigos. A pesar de que los ensayos virtuales también tenían frustraciones y regaños, eran más los momentos divertidos. Que si íbamos a audiencia en pijama, o si nuestras mascotas tenían cameos en el debate o si citábamos más a la enciclopedia jurídica Omeba que a la Comisión Europea.

Después de creer que ya habíamos terminado, nos faltaba otra parte fundamental del concurso: la fase oral. Para nuestra primera audiencia, éramos más nervios que personas, sumados a los problemas técnicos de nuestra contraparte y a las difíciles preguntas de los jueces, las audiencias generales que nos quedaban eran desafíos aún más grandes, pero con ánimo de revancha, pues nos enfrentábamos al equipo que nos venció en la final en el año anterior.

Pasamos a cuartos, hubo un hackeo de Anonymous y un anuncio de "Dory G" (la cantante más famosa del caso) muy triste para todos los "Dory lovers" como nosotros, le ganamos a España en una audiencia que fue como un partido de futbol del mundial y llegamos a semifinales donde nuestra contraparte estaba sin duda incurriendo en prácticas abusivas - pero de referencias a Star Wars -. Todo fue muy rápido y sin entenderlo todavía, llegamos a la final.

Al final del día, llegar a la final significó para nosotros muchas cosas, era en verdad un agradecimiento a toda la fe y el esfuerzo que aquellos detrás de nosotros pusieron en nuestro proceso. También significaba poder representar a Colombia y mostrarles a innumerables personas lo que valemos los javerianos cuando nos lo proponemos. Agarrados al borde del asiento no éramos sólo nosotros, sino también nuestros amigos, familia y profesores los que aguardábamos conocer finalmente al ganador del concurso. El resultado fue sólo la confirmación de lo mucho que aprendimos e invertimos en esta versión.

 

No hay líneas para describir lo mucho que esta experiencia ha significado para nosotros, pero si hay tiempo y otras versiones para que otros javerianos se animen a descubrir lo que puede significar para ellos. Los amigos que se hacen son un tesoro inestimable, y los recuerdos son permanentes. Estamos seguros de que las personas que se animen a enfrentarse a este tipo de retos van a encontrar lo mismo, y acaso mucho más.

Agradecimiento muy especial a Olga Mutis y Carlos Esguerra, nuestros entrenadores que sacaron lo mejor de cada uno de nosotros.

Gabriela Ramírez, María Camila Mora, Roy Parrish, Enrique Camargo y Juan Felipe Rojas.