CONSTRUCTIVAS

La historia merece ser contada por mujeres

SUFRAGISTAS: COMO EL WHISKEY SERVIDO CON HIELO SI SE TRATA DE BUEN GUSTO

El sufragio femenino en Colombia fue a mano de las mujeres y no de hombres; en el que se unieron mujeres de partidos liberales y conservadores; pobres y ricas, con un mismo objetivo: elegir y ser elegidas. 

Por:  Geraldine Pardo

“El derecho al sufragio femenino no fue una dádiva ni del general Rojas, ni de ningún presidente” 

- Ofelia Uribe de Acosta.

En Colombia, la moral y las buenas costumbres hasta inicios del siglo XX en lo que se refiere a las mujeres, correspondía a una tajante diferencia entre ambos géneros y cualquier cambio en la materia, se trataba como un atentado a la moral de la sociedad. Para aquel entonces, simplemente no podía presentarse en una misma esfera y al mismo nivel, los derechos de las mujeres y los hombres, pues se trataba de algo bochornoso e incorrecto; algo así como un vaso de whiskey, que conforme al buen paladar, al servirlo no se le debe añadir nada, ni siquiera hielo; los derechos de hombres y mujeres no van juntos.

En primer lugar, debemos mencionar algunas de las mujeres sufragistas -son tantas las valientes, que no podemos mencionarlas todas-, y entender cuál fue el suceso fundamental para este cambio, en el que las protagonistas fueron ellas. Se trata de Esmeralda Arboleda, Josefina Valencia, Bertha Hernández de Ospina, María Currea de Aya, entre otras, quienes estuvieron en la Asamblea Nacional Constituyente y su participación fue fundamental para la aprobación del Acto Legislativo número 3 de 1954. En este se le reconoce a las mujeres el derecho a elegir y ser elegidas, bajo la dictadura del ex presidente Gustavo Rojas Pinilla de 1953 a 1957. Por lo tanto, su primer ejercicio al voto fue el plebiscito por la paz en 1957. Este inefable suceso, sufrió antecedentes nacionales e internacionales que, sin lugar a dudas, ayudaron a encaminar este cambio marcado por el machismo y patriarcado. 

Ahora bien, la creación del movimiento WSPU, Women’s Social and Political Union en Gran Bretaña en 1903, que jugó un rol esencial para que, en ese país, las sufragistas alcanzarán su cometido en 1918. No obstante, para las mujeres mayores de 30 años, en el precedente sentado por Mary Smith ante el parlamento británico en 1832, se pidió tener derecho al voto, dado que pagarían los mismos impuestos que el género contrario. Así mismo, estaban sujetas a las mismas leyes y por tanto, tenían derecho a elaborar esas normas, a través de su voto por sus representantes. Pero por qué no, las declaraciones del reconocido filósofo Stuart Mill, se afirmó que si una nación había sido gobernada de manera próspera por una mujer, por ejemplo, la reina Victoria, se demostraría que las mujeres son igual de capaces y por ende, tendrían los mismos derechos que los hombres.

En este orden de ideas, no se puede dejar de lado a Wyoming, Estados Unidos, cuando en 1869 fue de los primeros estados en reconocer este derecho a las mujeres. De igual manera, cuando en el siglo XX las mujeres a nivel mundial, empezaron a estudiar carreras universitarias que se suponía que solo podían ser ejercidas por hombres; pues las primeras se consideraban demasiado ‘histéricas’ para abordar la medicina, la abogacía y la ciencia. Así mismo, el suceso fundamental en España, la detención por injuria a cargo del Magistrado Umarillas de las primeras cinco mujeres del movimiento feminista en 1929,Carmen Caamaño, Pepita Callao, Adelaida Muñoz, Lucía Bonilla Smith e Isabel Téllez-.

Seguidamente, en el ámbito nacional para 1921, se les permitió a las mujeres recibir su salario sin que su esposo o padre fuera el intermediario, luego la titularidad de cuentas de ahorros, la posibilidad de administrar sus bienes y la celebración de contratos sin autorización de su esposo. De esta manera, de los logros más grandes fue el reconocimiento al derecho de poder realizar una carrera universitaria en 1933. Además de la ley 28 de 1932 que le otorgo derechos civiles a las mujeres en el matrimonio, y finalmente, la reforma constitucional de 1936 que les permitió desempeñar cargos públicos, entre otros eventos.

Por último, preguntémonos: ¿hoy, ¿qué tiene que aprender la sociedad de todas estas ‘berracas’ que se suponía que no podían estar en la misma esfera y al mismo nivel que los hombres, por ser un anhelo burdo como el whiskey servido con hielo? Resulta ser que las sufragistas del mundo se unieron, sin importar su clase social, partido político o edad, hicieron a un lado todas estas etiquetas y dieron una solución a un problema que las atenía a todas, pero lo hicieron juntas y hoy las soluciones de los problemas del mundo, no van encaminadas si se dan por la izquierda o derecha, eso ya quedó atrás, las soluciones deben ser en conjunto de todos a los que les atañe.