CULTURALES

La resocialización como respuesta 

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

“Todos hemos cometido errores. Todos hemos pedido segundas oportunidades y a la gran mayoría nos las han dado. Es momento que comencemos no solo a dar sino a generar espacios para personas que no han tenido ni una oportunidad en su vida”.

Por: Cristina Soto

Johana Bahamón se ha convertido en un ícono de gran importancia para la población carcelaria en Colombia. Probablemente, cuando nos mencionan su nombre, nos acordamos de ella como la ex esposa de Andrés Cabas, o quizás como una actriz colombiana con mucho éxito. Sin embargo, en el año 2012 su vida dio un giro inesperado. Recibió una llamada de la cárcel de mujeres de Bogotá, El Buen Pastor, pues al igual que todos los años, se estaban preparando para el reinado de belleza anual con las internas de la cárcel y estaban en la búsqueda de nuevos jurados. Ante esta propuesta Johana respondió que sí lo haría sin saber que debía esperar de ese encuentro. En varias entrevistas que ha hecho a través de los años, ella cuenta que, al salir del evento, llamó a su manager y le informó que se iba a retirar del mundo de la televisión para poder dedicarse de lleno a reestructurar el mundo de las cárceles en el país. Evidentemente, esto ha sido exactamente lo que ha hecho durante todo este tiempo, de una forma en la cual le ha cambiado la vida a muchas personas privadas de la libertad. Para poder dimensionar el impacto que Johana Bahamón ha tenido en la población carcelaria de Colombia, es vital conocer la realidad de esta población en nuestro país. Para esto, se van a abordar dos problemas estructurales: el hacinamiento en las cárceles y la falta de segundas oportunidades para los pospenados al cumplir con sus respectivas condenas.  

 

Según un informe reciente del INPEC, actualmente hay 175.000 internos divididos entre establecimientos carcelarios, prisión domiciliaria y vigilancia electrónica. Lo alarmante de esta cifra es que, del total de los privados de la libertad, el 40% son sindicados (es decir que su situación jurídica no ha sido resuelta todavía), lo cual contribuye a un mayor hacinamiento pues los términos para resolver sus situaciones jurídicas usualmente son pasados por alto y estas personas terminan pasando años dentro de estos establecimientos sin tener respuesta alguna. Esta demora en el sistema judicial es una causa principal del hacinamiento, pues las cárceles tienen suficiente cupo para personas condenadas, pero no para tantos sindicados. Luego de un análisis más exhaustivo, encontramos que la capacidad real de las cárceles colombianas es de 77.950 internos en total, pero que actualmente hay un 55% de hacinamiento en los establecimientos carcelarios. A pesar de que se han hecho esfuerzos por parte del INPEC para ampliar los cupos en los dichos establecimientos, se dice que en Colombia ingresan tres reclusos por cada cupo existente en la respectiva cárcel.  

 

Por otro lado, y desde un punto de vista más social, otro problema estructural que es enfrentado a diario es la falta de oportunidades para la población pospenada al cumplir con su condena y salir a la libertad. Durante mucho tiempo se ha comprobado la inmensa dificultad que los pospenados enfrentan al tratar de conseguir trabajos dignos donde se puedan desempeñar luego de haber cumplido con su condena, ya que las personas en búsqueda de trabajadores no quieren contratar a aquellas personas que hayan estado en una prisión (sin que pareciese importar el delito o el tiempo cumplido para efectos de la labor requerida). Esto ha generado altos índices de reincidencia, pues el pospenado al no encontrar oportunidades laborales vuelve a delinquir y se contribuye al ciclo vicioso que parece no tener fin.  

 

El panorama parece ser desalentador, pero debido a que existen personas como Johana que han dedicado su vida a esta población vulnerable, se han visto grandes efectos positivos, los cuales nos acercan cada vez más a la posibilidad de tener un sistema carcelario más humano. Conviene resaltar que sus esfuerzos se han visto materializados en distintos aspectos tanto de la vida de los reclusos como de sus familias. En el año 2012 creó la Fundación Acción Interna que tiene como objetivo impactar la vida de la población reclusa en Colombia de una forma holística e integral. Como resultado de los esfuerzos de esta fundación, se han beneficiado a más de 30.000 internos, tanto dentro de las cárceles como fuera, brindando oportunidades para que puedan tener una vida y un futuro más digno.  

 

Como punto de partida, Johana ha hecho algo de gran importancia y esto ha sido identificar que los efectos del hacinamiento en las cárceles de país tienen grandes repercusiones en temas de salubridad y salud mental de los internos. Es por esta razón que frente a temas de salubridad y condiciones de higiene dentro de los establecimientos carcelarios, su fundación se ha dedicado a recaudar fondos para adquirir productos de higiene personal, nuevos colchones para las celdas y ayudar a mejorar las condiciones para las madres lactantes dentro de los centros intramurales. Al mejorar estas condiciones de salubridad básicas que debería tener cualquier ser humano, la salud mental de los internos empieza a mejorar exponencialmente pues se tienden a humanizar las condiciones dentro de los centros que serán sus hogares por muchos años. Por otro lado, su fundación también se ha dedicado a algo que parece ser olvidado por muchos: el crecimiento interno de los reclusos. Este aspecto es fundamental para ellos, pues al tener tanto tiempo en sus manos y falta de actividades, la salud mental se ve deteriorada a diario. Para tratar de mejorar este aspecto, Johana les ha brindado espacios dentro de los establecimientos carcelarios para poder expresarse de distintas formas. Aprovechando su gran trayectoria como actriz, se ha dedicado a hacer grupos de teatro dentro de varias cárceles del país (tanto de hombres como de mujeres), presentarse en diversos escenarios del país y brindarles la oportunidad de expresar sentimientos reprimidos mediante el arte y el teatro. Los reclusos han manifestado que estos espacios artísticos y deportivos que han sido desarrollados a través de los años los ayudan a enfrentar su realidad con más ánimo y expectativa.    

 

En adición a lo anterior, la fundación se ha dedicado a lo que pocos colombianos han hecho, brindar un espacio productivo para garantizar una segunda oportunidad a la población interna de Colombia. Como se indicó previamente, la falta de oportunidades laborales para los pospenados es una de las razones principales para la reincidencia en el país, pues al salir y tratar de hacer las cosas de una mejor forma y conseguir un trabajo donde puedan desempeñarse, estas personas se encuentran con la cruda realidad colombiana del rechazo por parte de terceros y la falta de solidaridad con este grupo poblacional. Debido a esto, se fundó la Casa Libertad que es una iniciativa inaugurada en el 2012 por el Ministerio de Justicia y el INPEC que tiene como objetivo generar oportunidades de productividad laborales para los exconvictos. Johana ha tenido una gran incidencia dentro de ella, pues ha creado espacios como oportunidades laborales en distintas empresas del país, capacitaciones para futuras entrevistas y becas para desarrollar sus planes de vida. Un gran ejemplo de esta iniciativa ha sido el Restaurante Interno creado por Johana en Cartagena – el primer restaurante dentro de una cárcel de mujeres en todo el mundo. Se ha desarrollado como un proyecto de reinserción social, en el cual las internas tienen una oportunidad de llevar el restaurante a su manera y durante las largas horas del día en las que están recluidas, poder aprovecharlas de una manera productiva como atendiendo a los clientes, cocinando y evaluando oportunidades de mejoría dentro del mismo. Este restaurante fue reconocido por la revista TIME en el 2018 como uno de los 100 mejores restaurantes en el mundo, no solo por su nivel gastronómico sino por su modelo de resocialización, reinserción carcelaria y productividad.  

 

Johana Bahamón ha mandado un mensaje de reconciliación al país, por medio del cual nos ha hecho replantear aspectos estructurales del sistema penal colombiano, como los fines de la pena y los efectos directos e indirectos que estos tienen en la población carcelaria. Su discurso es uno que advoca por la inclusión social, el perdón, la reinserción y las segundas oportunidades. En sus propias palabras indica: “Todos hemos cometido errores. Todos hemos pedido segundas oportunidades y a la gran mayoría nos las han dado. Es momento que comencemos no solo a dar sino a generar espacios para personas que no han tenido ni una oportunidad en su vida”.  A través de los años ha sido muy enfática en resaltar que una gran frustración de su trabajo ha sido que las personas prefieren ayudar a otro tipo de fundaciones, por ejemplo, aquellas que dedican su labor a mejorar la vida de personas mayores, enfermas o niños. Ella nos hace una invitación a incluir en nuestro esquema mental a esta población carcelaria que evidentemente merece tener unas condiciones de vida dignas y la posibilidad de desarrollar sus planes de vida. Tenemos en nuestras manos la oportunidad de poder hacer negocios y empresas más inclusivas, crear emprendimientos donde focalicemos la resocialización de estas personas y colaboremos con un modelo más justo. Nuestra lucha consiste en ampliar esta solidaridad y que llegue a más colombianos a la vez, pues como dice Johana, ¿a cuántos de nosotros no nos han brindado una segunda oportunidad?