top of page

ACTUALIDAD

El uso de redes del Presidente Gustavo Petro es cuestionable 

QUÉ TANTO DEBERÍA OPINAR UN PRESIDENTE EN SUS REDES SOCIALES 

El presidente Gustavo Petro en los últimos meses ha propiciado muchas de sus opiniones políticas, familiares y personales. La cuestión radica en qué tan públicas o informales deben ser sus opiniones y el efecto que tienen.  

imagenredes.jpg

Fuente: Pexels

Por: Gabrielle Maichel  

El presidente de la República, Gustavo Petro, es reconocido por su conveniente uso de la red social X (Twitter) como mecanismo o herramienta de comunicación para informar al país y sus seguidores sobre temas personales, familiares y de ámbito nacional e internacional. Actualmente, reconocemos que puede darse una ausencia física del mandatario frente a sus funciones, pero por sus redes se denota su actividad.  

 

Si bien las redes sociales son una herramienta integral en la vida moderna de las personas, nadie desconoce que los líderes políticos, en todo el mundo, puedan usarlas como un mecanismo de comunicación. Es importante destacar que la redes brindan una apertura y alcance mayor mucho más amplio de lo que antes se había conocido. Antes los presidentes tenían escasos medios como la prensa o la televisión, ante esto, ahora transmiten ideas, discursos y mensajes para millones de espectadores, sin la necesidad de intermediarios. Sin embargo, las declaraciones y visiones que se generan por medios de las publicaciones pueden señalarse como impulsivas o controversiales. El simple hecho de aplastar “enviar” genera una respuesta inmediata de la opinión pública y los medios de comunicación, que en la mayoría de los casos generan polémica.  

 

En los últimos días el mundo se está afrontando a la situación que se atraviesa en el medio oriente entre Israel, Palestina y el grupo terrorista extremista de Hamás. Ante lo cual, el mandatario expresó este domingo, 15 de octubre, su opinión acerca de los ataques propagados en Israel. Aquel tweet abarcó varios errores gramaticales y contenían un bajo grado de claridad. Entre todo, sus opiniones en redes no solo causaron controversia frente a todos los ciudadanos, pero el Ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Lior Haiat, estableció que aquellos que no condenan los ataques de Hamás dan apoyo al grupo islamista-palestino. El comentario del Ministro giró en torno a las declaraciones del mandatario y afirmó que en tal caso se suspenderían las relaciones con ese país, siempre y cuando, no sean recíprocos los principios y derechos internacionales.  

 

Otro claro ejemplo que causo un escándalo fue el tweet publicado donde se el Presidente hizo una comparación de lo que ocurría en el territorio palestino y El Holocausto. En tanto el mandatario publicó: “La barbarie del consumo basado en el muerte de los demás nos lleva a un ascenso del fascismo sin precedente, y por tanto, a la muerte de la democracia y la libertad. Es la baebarie, ó el 1933 global, como la llamo. 1933 fuel año donde ascendió Hitler al poder. Lo que vemos en Palestina lo sufriremos en el mundo entero todos los pueblos del sur”.  Consecuentemente, la publicación derivó en que el gobierno de Israel suspendiera algunas exportaciones a Colombia. Adicionalmente, los comentarios se llenaron de disculpas ante la comunidad internacional y otros mencionaban el desapego o desacuerdo con el presidente.  

 

Adicionalmente, no podemos ignorar otro de los riesgos más grandes y elementales que involucran la difusión de información falsa o desinformación. Los presidentes pueden utilizar las redes sociales para promover narrativas que no se ajusten a la verdad, lo que puede socavar la confianza en las instituciones y la democracia en general. La rápida propagación de información errónea en las redes sociales plantea desafíos significativos en la era de la posverdad. 

 

Finalmente, no podemos ignorar el impacto de que un presidente exprese sus ideales políticos o personales en redes sociales es complejo y variado. Por un lado, las redes sociales ofrecen una plataforma poderosa para la comunicación directa con la población y la posibilidad de escuchar y conectarse con los ciudadanos de una manera más personal. Sin embargo, también plantea desafíos en términos de polarización política, difusión de desinformación y el riesgo de que las declaraciones impulsivas puedan tener consecuencias significativas. Añadiendo las recientes consecuencias que están afectando las relaciones diplomáticas exteriores. Los presidentes deben ser conscientes de la influencia que tienen en las redes sociales y utilizar esta herramienta con responsabilidad para promover el diálogo político constructivo y fortalecer la democracia. 

bottom of page