ACTUALIDAD

2019-I

Una exigencia de respeto hacia el dolor de las víctimas

EL OPORTUNISMO FRENTE A LAS TRAGEDIAS:

EN BÚSQUEDA DE LA POPULARIDAD

Existe una delgada línea entre la libre expresión y el oportunismo. Este es un llamado al respeto hacia el dolor de las víctimas.  

Oportunismo.jpg

Fuente:

Por: Isabel Castrillón

Todos en algún momento de nuestra vida hemos presenciado una tragedia, personal o social. Ese acontecimiento desagradable y traumático para la vida de los seres humanos, genera terror de sólo pensar en ello. En Colombia, se han presentado numerosas tragedias como consecuencia del conflicto armado.  Día a día podemos evidenciar un problema paralelo a los involucrados directamente, que son quienes más sufren esta situación. Dicho problema se puede resumir en una sola palabra: oportunismo. 

 

El oportunismo implica aprovecharse de las situaciones en beneficio de sus propios intereses. Y esto ocurre, no sólo con aquellos que pertenecen a la política, sino también con personas del común. La principal forma de identificar este tipo de individuos es la siguiente: ante un suceso trágico de interés nacional, utiliza dicha situación para realizar propaganda de sí mismo (cuando se trata de figuras públicas), o de sus propias preferencias políticas, publicando afirmaciones sin sustento alguno sólo para ser popular con unos cuantos likes en internet. 

 

Actualmente, existen muchas situaciones en las que se evidencia este tipo de oportunismo.  Un ejemplo claro de ello se pudo constatar ante la tragedia ocasionada por la detonación de una bomba en la Escuela de Cadetes de Policía General Santander. Frente a este lamentable suceso, surgieron una gran cantidad de comentarios que no atendieron a la más mínima muestra de respeto por las víctimas. 

 

En cuanto a las figuras públicas, es triste ver la forma en la que algunos políticos utilizaron la noticia para catapultar su opinión y venderle al pueblo la idea del enemigo público al que todos deben apuntar, y por otro lado el mesías que los va a salvar con una falsa idea de seguridad. Resulta indignante ver en las noticias que se aprovechan de la tragedia para justificar un aumento en el gasto público que se va a destinar a las armas y los temas militares. 

 

A su vez, por parte de los ciudadanos del común, es usual observar aquellos revolucionarios en redes sociales, que buscan compartir sus afirmaciones sin sustento y comentarios malintencionados dirigidos a quienes no piensan igual, para mendigar la aprobación de un público invisible. 

 

Ahora bien, es necesario preguntarse ¿en qué punto la libertad de expresión puede dar lugar a una falta de respeto frente al dolor de las víctimas afectadas por una tragedia de esta magnitud? Una cosa es, por ejemplo, que un individuo se cuestione al observar que frente a esta situación recibió toda la atención de los medios de comunicación, mientras que la cantidad exorbitante de homicidios a líderes sociales aún sigue como un tema oculto, lo cual es completamente válido, teniendo en cuenta que en ningún momento utiliza la situación para mendigar popularidad, sino para visibilizar una problemática que una gran mayoría ignora. 

 

Sin embargo, otra cosa muy distinta es aprovechar el momento de la tragedia para fomentar el odio, sin fundamento alguno, con afirmaciones como las siguientes: “esto va para los que votaron por él no en el plebiscito”, “claro, por entregarle el país a la guerrilla, ahí tienen su paz”, “obviamente el responsable fue abc” entre otras. La doble moral va desde todos los bandos ideológicos. 

 

El problema radica en que no es correcto realizar este tipo de afirmaciones sin sustento, especulando con afirmaciones incendiarias sólo para que unos cuantos afines le den un “me gusta” como símbolo de aprobación. Realicemos el ejercicio de ponernos en los zapatos del otro: es probable que un familiar que perdió a su ser querido en un suceso tan deplorable, lo último que le interesa es enterarse de la cantidad de necios que lanzan indirectas por redes sociales a los que no son de su ideología política, lo último que le importa es observar el hervidero de opiniones provenientes de personas completamente ajenas que no entienden que acaban de arrebatarle la vida a una persona con la que compartía su diario vivir. Con independencia de nuestra postura ideológica, debemos reflexionar sobre el respeto al dolor de las víctimas. Hacer del dolor ajeno una oportunidad para echar en cara las posturas políticas es un acto completamente bajo. Por ello, esto sólo es un llamado al respeto por el dolor ajeno, de quienes realmente viven en carne propia la tragedia de la guerra.