ESPECIAL

2020-II

Los ecosistemas agradecen lo que la economía llora  

 

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

El coronavirus ha traído serias consecuencias a la sociedad, algunas negativas como la economía y otras positivas como las mejoras en el medio ambiente. Queda en cuestión cuál va a ser la reacción de la humanidad ante esto. 

Por: Carolina Montoya

El coronavirus ha logrado lo que ni el dinero ni el poder han podido; frenar el mundo por completo. Nadie se hubiera imaginado que en pleno siglo XXI toda la humanidad tuviera que reprimir sus actividades cotidianas, bajo el imperio de un virus que no puede ser controlado ni siquiera por las personas más poderosas. En una sociedad en la que todo puede ser manipulado por el hombre, una situación como esta es una gran sorpresa. Que el mundo se detenga tiene muchas implicaciones, desde la reflexión personal, el recogimiento y la unión de las familias, hasta modificaciones en la economía y en el medio ambiente. Estos últimos cambios tienen un impacto notorio en el país, trayendo consecuencias tanto positivas como negativas.  

 

Al iniciar el 2020, se proyectaba que la economía del país crecería en un 3,2%, y ahora hay expertos que, analizando la situación actual, pronostican que el crecimiento económico va a ser del 0% este año, y que en el peor de los casos, podría llegar a presentar una caída hasta del -0,4%. Esta desaceleración económica en el país implica un riesgo para muchas empresas, así como un aumento peligroso en el desempleo. El Gobierno ha tomado la decisión de ayudar a la población más vulnerable con modificaciones en programas sociales e informales, destinando más recursos al sector de la salud, y ayudando a que las empresas más afectadas puedan seguir pagando sus gastos corrientes y sus nóminas. Esta última ayuda del Gobierno es esencial, ya que si las empresas no pueden pagar sus nóminas y gastos corrientes, tendrían que recurrir a despedir a sus empleados, generando un problema aún mayor. El país está enfrentado una crisis de una naturaleza nunca antes vista, por lo que no hay un modelo de cómo se debe reaccionar ante una situación así. Lo que sí está claro es que la economía no aguanta un aislamiento muy largo teniendo presente que Colombia cuenta con muchos trabajadores informales, y frenar la economía va a generar que los recursos se acaben.  

 

Mientras que los humanos aprenden a enfrentar todos los retos que trae consigo el coronavirus, el planeta ha podido respirar y descansar del maltrato de la humanidad.  Durante la cuarentena se han podido evidenciar impactos positivos en el medio ambiente; hay una reducción en la concentración de contaminación, la calidad del aire ha mejorado notoriamente en las grandes ciudades, el efecto invernadero se ha reducido y se ha registrado una disminución de dióxido de nitrógeno, sustancia producida en su mayoría por automóviles y actividades industriales. Como consecuencia de esto, Colombia ha presenciado acontecimientos que raramente suceden. En Cartagena el agua está más clara de lo que había estado en mucho tiempo, y también se han visto manadas de delfines en la bahía, nadando muy cerca de las costas de la ciudad. Normalmente el ruido de los turistas, las lanchas y las embarcaciones ahuyentan a los animales, pero como consecuencia del aislamiento obligatorio, muchas de estas criaturas han podido nadar por las costas. En Bogotá apareció un zorro cangrejero en un conjunto residencial del barrio Santa Bárbara, esta especie habita en los cerros orientales de la ciudad. Adicionalmente, la cuarentena obligatoria ha generado que el aire de la capital esté más limpio y en mejores condiciones de cómo se encuentra normalmente, permitiendo que desde Bogotá se puedan ver los picos del nevado del Tolima y del Nevado del Ruiz. 

 

En ninguna parte del mundo estaban listos para enfrentar el coronavirus y nadie sabía cuáles serían las consecuencias que iba a traer. Queda la incógnita de cómo va a responder la sociedad ante los cambios que ha habido, qué medidas van a ser tomadas para que el golpe económico no sea tan fuerte y para que el desempleo no sea tan drástico. Estas medidas van de la mano con la solidaridad que deben tener las personas frente a quienes más sufren el golpe económico por no poder salir a trabajar. Por otro lado, es una oportunidad para crear conciencia ambiental al haber podido evidenciar el contraste que hay en la naturaleza cuando ésta tiene un descanso de la acción humana. Se han logrado mejoras ambientales que habían sido buscadas por otros medios, pero que solo la cuarentena obligatoria pudo obtener. Está en las manos de todos afrontar esta situación de tal manera que se logre controlar las consecuencias negativas que deja el coronavirus, y conservar los efectos positivos que trae el mismo.