CONSTRUCTIVAS

“Las señas son para los ojos lo que las palabras son para los oídos” 

MIS OJOS SON MIS OÍDOS

He tenido la oportunidad de aprender una lengua que no involucra palabras, no necesita el ruido constante con el que vivimos a diario, sino que se desarrolla en un entorno de silencio total que a su vez lo dice todo.

 

Por: Cristina Soto 

Vivimos en un mundo donde creemos firmemente que las palabras son todo. A través de ellas buscamos validación, palabras de amor, información de todo tipo – pero la realidad es que no hay nada más efímero que las palabras. He tenido la oportunidad de aprender una lengua que no involucra palabras, no necesita el ruido constante con el que vivimos a diario, sino que se desarrolla en un entorno de silencio total que a su vez lo dice todo – la lengua de señas colombiana. 

 

Existe un gran desconocimiento frente a la lengua de señas y la comunidad sorda en Colombia. Muchas veces caemos en tabús o creencias que son falsas, pero que, al no tener fuentes de información confiables, decidimos aferrarnos a ellas y no buscar un conocimiento a fondo sobre el asunto. La comunidad sorda en Colombia es muy grande, está en todos lados, pero muchas veces tendemos a ignorarla. No es nuevo que nuestro país, lastimosamente, no es el ejemplo a seguir en la inclusión de personas con discapacidades de cualquier tipo. Sin embargo, quisiera tomar este espacio para compartir algunas de las cosas que he aprendido en este proceso de aprendizaje constante, ya que más allá de aprender a comunicarme en lengua de señas, he tenido la oportunidad de aprender mucho acerca de la comunidad sorda que para mí era un mundo totalmente desconocido.

 

Se ha creado una concepción de lástima o pesar cuando estamos nos encontramos una persona sorda, ya que pensamos que está pasando un mal rato. Sin embargo, lo que no sabemos es que las personas sordas todos los días tienen una experiencia sensorial para interpretar el mundo que va mucho más allá que el lenguaje oral. Una persona sorda es aquella que no oye o tiene baja audición. Lo que a veces no se conoce es que hay una gran variedad de personas sordas, algunas tienen implantes cocleares, otros se comunican oralmente, y otros toman la decisión de no comunicarse oralmente así sepan hacerlo. Esto nos lleva a un punto crucialmente importante, un mito que debemos desbancar, y es que las personas sordas no son sordomudas. Para que una persona sea muda debió sufrir un daño neuronal o directamente en sus cuerdas vocales que no le permiten desarrollar un habla oral, pero las personas sordas no tienen ningún problema en sus cuerdas vocales, sino en su audición. Solemos creer que porque un gran porcentaje de personas sordas se comunica en lengua de señas no pueden hablar, pero la realidad es que sí pueden hacerlo, solo que muchos toman la decisión consciente de no hacerlo y sólo comunicarse en su lengua.  El término correcto que debemos utilizar es “sordo”, es importante entender que no este no es un término despectivo, sino una realidad que viven millones de personas a diario y de la cual se deriva su identidad.

 

Ahora bien, ¿Es lo mismo hablar de “lenguaje de señas” en vez de “lengua de señas”? Definitivamente no. La diferencia radica en lo siguiente: el lenguaje es algo que ocurre a nivel cerebral dentro de todos los seres humanos, desde que somos bebés hasta que somos adultos mayores. Es una capacidad que tenemos todos sin importar nuestra condición o edad, ya que es desarrollada mediante nuestra percepción del mundo. El lenguaje se percibe mediante los sentidos: el olfato, gusto, vista, tacto y oído. Para las personas sordas, se percibe mediante todos sus otros sentidos que son altamente desarrollados por la ausencia de uno de su sentido de audición. Entonces, ¿cómo expresa una persona sorda todo lo que incorpora y adquiere a diario – es decir, como expresa una persona sorda el lenguaje? Depende de cada persona, lo pueden hacer hablando oralmente, escribiendo, hablando en lengua de señas o en cualquier idioma que conozcan. 

 

Cuando hablamos de lengua de señas, estamos hablando de lo mismo que un idioma de alto estatus como el inglés, español o mandarín. Es común pensar que la lengua de señas es una especie de mímica, una asignación de señas manuales a ciertos objetos cotidianos, pero nada podría estar más alejado de la realidad: la lengua de señas incorpora toda una estructura gramatical propia, sintaxis y características propias, expresiones faciales, movimientos faciales, uso del espacio y configuraciones manuales. Por esta razón, hablamos de una lengua que es sinónimo de idioma, no de un lenguaje que nos es común a todos.

 

Para una persona oyente como yo ha sido un gran reto aprender esta lengua, ya que, a pesar de hablar otros idiomas aparte del español, la lengua de señas es un mundo totalmente nuevo. Su estructura gramatical es extremadamente difícil ya que no existen conectores ni conjugación. Esto quiere decir que la frase: “Estuve en tu casa” en lengua de señas, tiene la misma seña que para decir “Estoy yendo a tu casa” o “Voy a ir a tu casa”. Puede resultar muy difícil de entender y por eso requiere un alto nivel de concentración para los que estamos aprendiéndola pues en la conversación, todo es contextual. No existe una seña distinta para “fui, estoy, estaré” sino solo existe la seña de “estar”. Esto también requiere un alto nivel gestual y corporal, ya que los gestos faciales en la lengua de señas me ayudan a determinar la emoción de la otra persona y extraer información importante acerca de lo que me está contando. 

 

Otro ejemplo de los retos de aprenderla es la composición de sus frases: si quiero preguntarle a alguien qué comió ayer en español le pregunto: ¿Qué comiste ayer? Si quiero hacerle la misma pregunta en lengua de señas, ya que no existen conectores, puedo preguntarlo de dos formas, siempre teniendo en cuenta los gestos faciales: ¿Tú, qué comer ayer? o ¿Ayer, qué comer tú? La forma de crear las frases es muy diversa, ya que puedes poner la pregunta al inicio de la frase o al final, pero se está comunicando lo mismo. Igualmente, cuando a uno le preguntan eso, el cerebro de uno inmediatamente lo entiende como una frase bien dicha y compuesta como sería ¿Qué comiste ayer? Es un ejercicio que después de un tiempo practicando, se vuelve automático, ya que para los que hablamos en lengua de señas sabemos que estamos hablando correctamente, pero la composición de las frases es mucho más básica.

 

Una pregunta frecuente que le hacen a uno cuando saben que uno está involucrado en la comunidad sorda a pesar de ser oyente es ¿En qué piensan los sordos? Puede parecer una pregunta extraña, pero tiene tanto un contexto como una respuesta interesante. Las personas sordas de nacimiento cuentan que ellos piensan en lengua de señas, es decir, esa voz interior que nosotros oímos a diario cuando vamos a tomar una decisión, estamos distraídos o la que misma que están oyendo en este momento al leer esto – las personas sordas de nacimiento no la oyen, sino que lo ven en lengua de señas. Es decir, muchos cuentan que se ven a sí mismos hablando en lengua de señas cuando leen algo, pero no oyen su voz interior verbal. Lo mismo con los sueños, las personas sordas de nacimiento suelen contar que las conversaciones en sus sueños se dan en lengua de señas. Aquí es importante hacer esta aclaración: cuando una persona se ensordeció luego de haber sido oyente, evidentemente conoce su voz y puede oírla internamente. Los testimonios de personas totalmente sordas de nacimiento relatan que la voz interior se da en lengua de señas, no en forma verbal. Estos datos muestran una realidad absolutamente increíble que vale la pena conocer.

 

Una de los aspectos más lindos de esta lengua es la atención que se debe prestar en el momento de conversar. La atención se ha perdido inmensamente en nuestro entorno cotidiano, ya que hoy en día se volvió normal estar en medio de una conversación y que el otro saque su celular y empiece a chatear o leer algo totalmente distinto de lo que se está hablando, muchas veces pareciendo desinteresado en la misma. A diferencia de esto, cuando uno está en una conversación en lengua de señas con alguien, el cuarto está totalmente en silencio para uno a pesar del ruido externo, es necesario estar mirándose a los ojos en todo momento y analizando su cuerpo, manos y gestos para entender lo que te están diciendo. Es un momento muy especial pues las dos personas están dando el 100% de su atención al otro, respetando el momento y el presente. 

 

Tener la oportunidad de adentrarme en esta lengua, y en un futuro, con el suficiente conocimiento y dedicación, llegar a ser intérprete para alguien sordo, es una de mis grandes metas. Uno de los retos más grandes frente a esta población en Colombia es la falta de oportunidades que existe para las personas no oyentes, ya que hay un porcentaje mínimo de colegios especializados en sordos y esto causa una gran desescolarización y desempleo. Por otro lado, al ser un país que no tiene tan desarrollada la inclusión para las personas con todo tipo de discapacidades, para muchas personas sordas realizar actos cotidianos como ir a misa, al mercado o llamar a un restaurante para pedir una reservación resulta imposible. Actualmente se están presentando debates muy interesantes acerca de la posibilidad de que la lengua de señas básica se vuelva obligatoria en los colegios y considero profundamente que tener un nivel básico podría ayudar a muchas personas en situaciones que nosotros percibimos como normales. Esta es una invitación a que cuando nos encontremos con una persona sorda, a pesar de no saber lengua de señas, encontremos soluciones para comunicarnos si vemos que están teniendo dificultades. Un ejemplo es sacar el celular, abrir una nota y preguntarle si necesita ayuda, o simplemente escribirlo en un papel. De esta forma, podremos estar contribuyendo a crear un país más solidario y unido, y quien sabe, quizás después de leer este artículo interesarse por conocer más acerca de esta comunidad tan especial e importante que sin la necesidad de hablar, lo dicen todo.