CULTURALES

Tras las pistas de Borges 

JORGE LUIS BORGES

Foro Javeriano se acerca a uno de los escritores más enigmáticos de la literatura universal y sigue los pasos del argentino, Jorge Luis Borges. 

Fuente: Archivo personal

Por: Alejandra Lucía Vélez y Orlando Buelvas Dajud

Hacer un perfil sobre un gran escritor como lo es Jorge Luis Borges puede ser un trabajo difícil, ya que aún teniendo abundante información no logramos resolver la genialidad de su universo. Todo escritor deja pistas entre sus obras que nos permite desentrañar sus verdades. Borges no es la excepción a esto, pues sus textos muestran un rastro de migas que dilucidan con claridad su personalidad, ahondando en tres grandes conceptos: su vida personal, ideología y trabajos. 

 

Hemos decidido desarrollar la intimidad del autor a través de su religiosidad,  el amor y sus convicciones filosóficas. La mayoría de sus biógrafos han coincidido en la escasa fortuna de la que gozaba el autor a la hora de abordar a las mujeres, sus extrañas formas de seducción y su resignación por concebir el amor como un sentimiento platónico ocasionador de defraudaciones. “Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir" este verso que da origen a su poema “El amenazado”, permite ver el vértigo que siente ante el abismo del amor.  Tal vez, esta misma amenaza sentimental fue la que lo hizo tener varias relaciones inestables y contraer matrimonio por primera vez  a los 68 años; para después volver a casarse dos veces más. Sus relaciones se basaban en actos de idolatría, en donde cada mujer armó una geografía ficcional y pasional que dio vida a un texto. El autor prefería más amores fugaces, puros y efímeros que aquellos duraderos.  

 

Su relación con Dios demuestra esta misma inestabilidad. Borges no conserva la imagen tradicional de Dios ya que no cree en la personalidad unitaria o trinitaria, de un hombre sobrenatural, encargado de juzgar nuestros actos y pensamientos. Sin embargo, el argentino cree por intuición, racionalizando que sin la existencia de un Dios la misma existencia humana podría ser desesperante. Este ser, según el escritor es aquel que guía nuestro andar mostrándose como una canalización evolutiva hacia la perfección; una especie de propósito moral o mental en el universo. Y así lo demuestra en su poema “ Ajedrez” en donde escribe : “Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonía?”.   

 

Así, Borges se presenta enigmático y complejo. El uso de palabras en veces sencillas, en veces complejas, marcó su obra. Tampoco se puede dejar de lado su prosa rigurosa y coherente llena de fantasía, ni sus versos cargados de sentimientos casi palpantes. Tal era Borges, lo era todo o no era nada. 

 

En su vida personal se presentó al público como un hombre humilde, de sonrisa permanente, tal como si la ceguera que padecía no pudiera evitar su felicidad. Tanto así, que en cierta entrevista para un medio televisivo, luego de que el locutor le preguntara ¿qué mensaje querría dejar a sus amigos del mundo tras su muerte? Borges respondió “no tengo ningún mensaje, les aconsejo que lean otros autores, olvídense de Borges, muy superiores” también, cuando fue visitado por Vargas Llosa para una entrevista, el último le preguntó “¿Por qué no tiene libros suyos en su biblioteca?” a lo que el argentino respondió “Quién soy yo para nombrarme con Schopenhauer…”   

 

La polémica en su vida no hizo falta, aunque en innumerables ocasiones se llamó un idealista sin partido, lo cierto es que aquello no era lo que creían sus críticos más cercanos. Bien se dice, que en cierto momento tuvo un pequeño altercado con un estudiante que exigía al maestro Borges un espacio de su clase para homenajear al recién muerto Che Guevara, a lo que el escritor se negó generando un ambiente tenso que terminó en amenazas por parte del alumno. Y, difícil no mencionar aquella vez en que fue invitado a recibir un reconocimiento en aquel el Chile de Pinochet, no sin antes ser advertido de que en caso de aceptar tal laurel, se tendría que olvidar del nobel, Borges solo dijo “Hay dos cosas que un hombre no puede permitir: sobornos o dejarse sobornar. Muchas gracias, buenos días.”  

 

No se puede dejar de lado el hecho que este escritor se inspiraba para escribir luego de soñar. no por nada llegó a reflexionar que la realidad y los sueños se confunden en sí, dando fe de que nuestra felicidad no está en ningún paraíso, más que en la realidad. Ese fue Borges, polémico, humilde, intelectual, complejo, incomprendido y más. Y bueno, tal vez nunca obtuvo el nobel, pero no estaría mal decir, que el nobel se perdió de tener a Borges. 

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