ESPECIAL

2019-IV

Elecciones candidatos a la alcaldía de Bogotá 2019 

ENTREVISTA A HOLLMAN MORRIS

Para sanar las heridas de la ciudad y convertirla en una capital digna de las metrópolis del primer mundo, se necesita una movilidad del siglo XXI, una solución multimodal que tenga como columna vertebral el metro subterráneo, y se acompañe de los trenes de cercanía y tranvías. 

Fuente: Archivo personal

Por: Paula Andrea Tavera

Hollman Morris ha entregado su existencia a la defensa de la vida y actualmente lo hace, a través de la política. Fue gerente del Canal Capital y director del programa Contravía, donde denunció las violaciones a los derechos humanos en los peores años del conflicto armado; concejal de Bogotá, por el movimiento “Progresistas” y actual candidato a la Alcaldía de Bogotá por el partido Colombia Humana.

  

Frente a los resultados de las últimas administraciones que ha tenido la ciudad, Morris rescata en primer lugar, la administración de Gustavo Petro (2012-2015) enfatizando en el modelo de fusión de las empresas de servicios públicos para la recolección de las basuras; el crecimiento exponencial de los indicadores sociales y de macroeconomía; y la insistencia en la crisis del Hospital San Juan de Dios.  

 

Una de las grandes apuestas para las ciudades de primer mundo; “salud preventiva de base territorial universal en todas las localidades, reapertura plena del Hospital San Juan de Dios, recuperación de la Red Pública Hospitalaria y la descongestión de urgencias en la ciudad.”1 De tal manera, señala el impulso por la movilización más impactante para que la actividad física, la recreación y el deporte sean promovidas en condiciones de equidad, seguridad y soporte técnico para contribuir a la convivencia y la salud mental.  

 

Por otra parte, indica que los estudios para el metro realizados en la alcaldía de Enrique Peñalosa (2016-2019) son insuficientes, a pesar de haber tenido una primera experiencia en gestión y planeación. Desde la óptica del control político y los estudios, el metro elevado no se lograría porque esta condenado a la corrupción. En adición, plantea retomar los estudios del metro subterráneo desde un análisis de la estructura económica y la rehabilitación de la ciudad, adicionando dos metro cables en San Cristóbal y la zona de Jerusalén en el sur de Bogotá, como un gran reto de ingeniera nacional. 

 

Nada está dicho en este duelo por ocupar el segundo cargo de elección popular más importante del país después de la Presidencia de la República. Un hecho cierto es que la exposición en debates, redes sociales, medios de comunicación  y correrías por los barrios ha permitido que todos los candidatos se den a conocer entre los votantes. Se muestra que por encima del metro, los partidos que apoyan a los candidatos, los problemas de seguridad, las drogas en los parques, la experiencia, los apellidos o los ancestros, lo que más pesa a la hora de inclinarse por alguno son los principios y valores como principal motivo del voto; seguido de la honestidad y la coherencia. Esto indicaría que para el voto bogotano cargan más las convicciones propias que los llevan a identificarse con uno u otro candidato que las promesas que puedan estar haciendo en las plazas públicas.  

 

En este orden de ideas, el paradigma progresista de Morris en su discurso conduce a reconocer que la grieta de Bogotá es la segregación. Para ello, él propone establecer gobiernos de aproximación con intervención social para mejorar la educación e iniciar la revolución de la movilidad en la ciudad. Su modelo de desarrollo urbano será de una ciudad concreta, incluyente y ambientalmente sostenible, con el fin de superar las desigualdades y potenciar la diversidad e inclusión social, a través del reconocimiento de cabildos y protección de patrimonio.  

Consecuentemente, le apunta a una capital de paz, donde el compromiso con la protección de los derechos humanos, la aplicación de la Ley de Víctimas y sus decretos étnicos, la protección de los líderes sociales y la implementación de los acuerdos de paz, es el pilar fundamental para evaluar situaciones como la inmigración, no solo respecto a los venezolanos, sino en términos generales. Por lo tanto, en su plan de gobierno apuesta a la seguridad humana con inclusión social y educativa, jóvenes en paz, con educación, cultura, salud, inclusión laboral y justicia efectiva. 

Ahora bien, el candidato, fiel seguidor de la corriente ideológica del progresismo construye su plan de gobierno, a partir de la evaluación de la condición de vida de varios ciudadanos, respecto al gobierno del presidente Iván Duque y el actual alcalde Enrique Peñalosa. Las intervenciones de Morris son alzadas por un modelo de ciudad inteligente; democrática y participativa en derechos y libertades; ambientalmente sostenible, que amortigua el cambio climático; incluyente, en donde se fortalece lo público y se protege la vida y el territorio.