PERFILES

Gustavo Zafra Roldán

“MI DESEO ES QUE SE CONSERVE LA EXCELENCIA Y LA INDEPENDENCIA CRÍTICA. SIN ESO NO SE ES UNIVERSIDAD”

Foro Javeriano entrevistó a Gustavo Zafra Roldán: profesor, decano, constituyente y amigo.

Fuente: Archivo personal

Por: Nicolás Castellanos y Pablo Güete

Una eminencia es una persona que sobresale en alguna actividad y destaca por sus méritos o sus conocimientos. Todo primíparo de tiempos recientes en nuestra facultad de derecho, escuchó alguna vez que Gustavo Zafra Roldán es una eminencia de nuestra universidad y del Derecho Público en Colombia. Profesor, decano, constituyente y amigo. A continuación, le contamos a modo de homenaje, un poco de la vida del Dr. Gustavo Zafra Roldán.

 

El camino de Zafra empezó en Cali el 28 de octubre de 1948. Al preguntarle por su juventud, los recuerdos más lúcidos se remontan a Cali a la época en que asistió al colegio Berchmans de los jesuitas. El colegio era únicamente masculino, así que rápidamente recuerda los colegios hermanos femeninos, que eran el Liceo Benalcázar, El Sagrado Corazón y la Presentación. De su familia, reconoce que sus padres y hermanos y una familia extensa de abuelos, tíos y primos, fueron todos buenos jugadores de voleibol. En ocasiones, su madre negociaba con las directivas del colegio cuando los tres hermanos se atrasaban en el pago de la mensualidad, lo que finalmente desencadeno un hondo afecto de los jesuitas con su familia. 

 

Sus primeras memorias en la Javeriana, recuerda, son con sus compañeros de promoción. Orgulloso nos cuenta que en el 2021 cumplirán cincuenta años como egresados y aún se mantienen unidos. “Javeriano apoya a javeriano”, reconoce que esta premisa marcó para siempre su vida. Además, nos contó que, en sus tiempos de estudiante, la universidad tenía unos 5.000 estudiantes y casi todos se conocían entre sí. 

 

Para Zafra, no hay muchas diferencias entre la facultad de derecho a la que asistió como estudiante y a la que asistió como profesor por más de 30 años. Nos recuerda que los profesores y estudiantes son muy parecidos, son mentes abiertas y bien intencionadas. Con razón, nos dice que puede que hoy hayan cambiado los apoyos bibliográficos y tecnológicos, pero la esencia del cuidado personal, donde cada ser humano es un milagro en el universo se conserva y debe conservarse, no importan las dificultades. 

 

Confiesa que su pasión por la academia se dio desde que era muy joven porque era muy preguntón. Esto, de la mano con las oportunidades que le dieron sus profesores para hacer varias exposiciones, ello lo fue moldeando como el profesor en el que se convertiría. Finalmente, en 1972 el Padre Gabriel Giraldo lo escogió para dar clase de entre los estudiantes del primer seminario de constitucional, grupo que además lo ayudó con su tesis de grado que fue laureada luego de presentarse. Mucho mérito es de ellos, reconoce. 

 

Una de las obras más heroicas que recuerda haber desempeñado, es haber ayudado a que la Javeriana en Cali fuera una realidad. Nos contó que empezó en una vieja casona, luego se mudaron al Colegio de Cali, luego pasaron por un convento de monjas, hasta llegar a su actual sede. De estos tiempos, nos contó sobre la familia jesuita Troncoso y el abogado, el Padre Gómez S.J. En esa época tuvo que dar clases nocturnas hasta las 10 de la noche. Inolvidable, asegura. 

 

En la década de los 80, tuvo la oportunidad de asistir a la Universidad de Harvard para hacer su maestría en Administración Pública. Sobre sus años en Harvard, nos dijo que lo más valioso fue la oportunidad de haber convivido con seres humanos de más de 100 países diferentes, lo que le permitió aprender a respetar las diferencias y todas las culturas. 

 

Ahora bien, es inexorable hablar con Gustavo Zafra sobre su vida y no hablar de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Con respecto de este histórico momento en el país, del que Zafra participó activamente, manifestó que fue un escenario de respeto, tolerancia y amor por Colombia. Nos recordó una vez más que: “una constitución lo que organiza es la capacidad civilizada de estar de acuerdo o estar en desacuerdo. Esto tan sencillo, a veces no sé comprende”. 

Para Zafra, a la Constituyente más que a la Constitución, le faltó que algunos grupos armados de esa época aceptaran la invitación que se les hizo para participar. Cree que, si hubieran logrado la presencia de esos grupos, habrían podido evitar 30 años más de conflictos armados con toda la tragedia en pérdidas de vidas humanas y en desplazados que eso significó. Así mismo, afirma que “a la Constitución no le sobra disposiciones. Pero del dicho al hecho hay mucho trecho. Son las generaciones de ustedes las que deben hacer los ajustes que se requieran”. Para cerrar el tema de la Constitución, concluye diciendo que el texto de 1991 ha mantenido su esencia de respeto a los derechos y de equilibrio de poderes a pesar las 55 reformas. Lo que implica que es un texto vivo que se adapta a los cambios de la sociedad, hecho que considera muy positivo. 

 

Sus años como decano de nuestra Facultad, no los ve con diferencia a lo que ha vivido como docente, para ambos momentos asegura que lo más valioso han sido sus estudiantes, los profesores, el maravilloso grupo humano de la Facultad, desde el consejo hasta los asistentes y conserjes que trabajan como los discípulos de los jesuitas Ad mairoem Dei Gloriam (para la mayor gloria de dios). 

 

Sobre su legado como docente y abogado, nos contestó con una oración del Padre Teilhard de Chardin S.J.: “Sólo aspiro a dejar la huella de una vida lógica tendida siempre hacia las grandes esperanzas del mundo”. A los abogados y todos los jóvenes, más que un consejo, les hace una respetuosa sugerencia: disciplina y amor en todo lo que hagan. A los profesores, les recuerda que la verdadera enseñanza está en el ejemplo.

 

De la Universidad Javeriana, considera que está en la dirección correcta: “ajustando las velas a los tiempos cambiantes. Los llamados signos de los tiempos. Mi deseo es que conserve la excelencia y la independencia crítica. Sin eso no se es Universidad”.