DE LOS DIRECTORES

Sobre la virtualidad

EL AÑO VIRTUAL

2020, el año que nos tomo a todos fuera de base. Lo cambió todo, en especial, la educación.

Por: Orlando Buelvas Dajud

A inicios de este año recuerdo haber leído un artículo de una mujer en Wuhan publicado por la BBC. Hablaba de lo que se vivía por entonces en China, un tal Covid-19 provocó que todas las personas se encerraran y nadie pudiera salir, un virus letal amenazaba a uno de los países más poderosos del mundo. Solo me preguntaba ¿Qué tal será vivir semejante barbaridad? ¿Qué se sentirá estar encerrado tanto tiempo?, después de leerlo pensaba en los pobres chinos y que esas cosas por este lado del mundo no pasaban. Desafortunadamente, estaba equivocado y resolví mis dudas a la fuerza.

Si alguien en diciembre de 2019 hubiese llegado con un libreto de todo lo que pasaría en 2020, seguramente no lo habríamos creído; Australia en llamas dejando como saldo millones de animales muertos y perdidas irreparables; la muerte de Qasem Soleimani y la tensión internacional con Estados Unidos como protagonista; bombardeos en medio oriente; una pandemia mundial ocasionada por un hombre que se tomo una sopa de murciélago en un mercado chino; nos encerraron de marzo a agosto; más de un millar de muertes; los estadios de fútbol vacíos; las universidades desoladas; miles de empresas quebrando; “ovnis”; una explosión aterradora en el Líbano; personas cantando en los balcones de Italia para combatir el encierro; Kanye West como candidato presidencial y Donald Trump perdiendo las elecciones contra un demócrata de 77 años con una mujer de color e hija de inmigrantes como formula. Y no se preocupen, todavía falta más de un mes.

Y si, muchos fuimos los que, al hacer las maletas para volver a nuestras ciudades de origen contábamos con total seguridad de que la pandemia solo duraría unos 20 días y luego volveríamos a la universidad… estábamos un poco mal. Hoy Estamos por terminar ya un nuevo semestre virtual, y todo parece indicar que por lo menos se avecina otro bajo las mismas condiciones.

Ha sido un año marcado por la virtualidad. Por la distancia. Recibir clases desde la cama del cuarto dejo de ser el sueño de algunos y se convirtió en la realidad de todos, las cosas cambiaron. Ya no es necesario despertar a las 5 AM para llegar a clase de 7. Hoy, es posible despertar a las 6:50, o como también puede pasar si se pegan las sabanas, a las 7:50 y no hay que interrumpir la clase para entrar al salón. La carga académica creció, así como pueden pasar dos semanas en las que no pasa absolutamente nada, puede que en dos días los profesores se pongan de acuerdo para sacar todas las notas correspondientes a los 3 cortes. Las audiencias por Teams o por Zoom, llegan a ser un plano cómico, gracias a los lag del internet o los problemas con los servidores, sucede que todos están hablando de temas distintos y no se entiende nada.

Las clases son muy diferentes, es difícil compararlas sin añorar el salón , hoy aquello es un lujo al que aspiramos volver. No se puede negar que todos los docentes dan lo mejor de si, es hasta inspirador ver como ellos enfrentan esta situación tratando de aprender a contratiempo. Aún así, a los estudiantes no se les puede dejar de lado que son tiempos difíciles para todos, cada uno tiene una historia diferente y generalizar sería un error. No podemos decir que sea fácil para nadie, pero podemos apoyarnos unos a otros, que es lo más necesario en estos tiempos.

Los exámenes cumplen con ser estresantes -como siempre-, las preguntas en clases pasaron a otro plano, así como los exámenes orales, no importa que sea virtual o presencial, la tensión es la misma. Los exámenes escritos pueden ganar complejidad porque los profesores en aras de evitar el plagio han acudido a métodos muy creativos, pero la verdad no hay que juzgarlos, honestamente todos buscaríamos una manera de hacer respetar nuestro trabajo.

En fin, este año llegó sin manual y nos sigue sorprendiendo. La educación cambió estructuralmente y las distancias son aún más complejas. La virtualidad es la protagonista de hoy y seguramente lo seguirá siendo durante un tiempo más. No queda más que ser solidarios, dar la mano y apoyarnos a superar tan atípica situación. Tengamos esperanza, con toda seguridad, pronto nos podremos ver en la cafetería del Giraldo, y eso del Covid-19 solo será parte del pasado.