CULTURALES

El dilema sobre los caballos cocheros en Cartagena

Más allá del encanto

A raíz de múltiples videos que prueban el maltrato animal hacia los caballos cocheros de Cartagena, surge una solución por parte de Alejandro Riaño: las carrozas eléctricas.

Por: Natalia Gilchrist Martinez

Cartagena de Indias es, sin duda, uno de los destinos turísticos más importantes del país. La Heroica enamora a cada uno de sus visitantes tanto por la cantidad de atractivos históricos, gastronómicos y naturales, pero sobre todo por el ambiente de alegría, diversión y ensueño que proyecta. Tan solo a finales del año pasado, específicamente el mes de diciembre, las calles, restaurantes y bares del corralito de piedra se encontraban abarrotadas de personas encantadas por sus alrededores y con ganas de vivir la experiencia que significa visitar Cartagena.

Una de las actividades más populares para hacer como turista es la de pasear en coche tirado por caballos mientras te explican la historia detrás del laberinto de calles adoquinadas con casas coloridas. De hecho, hasta los propios cartageneros aseguran que esta es una experiencia que cualquiera que visite la ciudad tiene que vivir por lo menos una vez. Sin embargo, la magia del paseo en coche se empieza a disolver cuando nos percatamos del problema de esta atracción turística: los caballos no están en las mejores condiciones para trabajar. De acuerdo a un informe de la Procuraduría General, muchos de los caballos se encuentran por encima de la edad límite para prestar este servicio turístico; presentan indicios alarmantes de desnutrición, y su frecuencia cardíaca sobrepasa los valores normales. A pesar de que esto se sabe, estos animales son expuestos a un esfuerzo físico descomunal y largas jornadas de trabajo para sus condiciones.

Por mucho tiempo, se han viralizado videos en redes sociales de caballos que sucumben al cansancio y muchos alegan que esto es maltrato animal y que la práctica de los caballos cocheros en la Heroica debe ser erradicada. Desafortunadamente, la situación no es tan blanco y negro como se espera, ya que hay otros factores a considerar. Por un lado, está el evidente maltrato que sufren los caballos que nadie puede negar que existe. Del otro lado, tenemos la perspectiva de algunos cocheros que hacen su trabajo honestamente y tratan de darle la mejor calidad de vida a sus animales para así poder salir adelante. En relación a esto, Miguel Bustamante, vicepresidente de la Asociación de Cocheros de Cartagena, dice lo siguiente: “Nosotros queremos más a los caballos que a cualquier otra cosa, esta es nuestra empresa, este es el pan de cada día de nosotros”. No obstante, la realidad es que muchos de los cocheros, aunque quisiesen, no tienen los suficientes recursos para darle la vida digna que sus caballos merecen y por eso es que muchos padecen.

Como verán, la solución no es tan sencilla como simplemente prohibir la actividad de caballos cocheros, hay que ofrecer algún tipo de solución; y así es como la iniciativa del comediante Alejandro Riaño emerge. Desde su perfil de Instagram–no de su personaje Juanpis González, sino su cuenta personal–, publicó un video el siete de enero denunciando el maltrato animal que sufren muchos de los caballos cocheros.

Es así que surge su idea de las carrozas eléctricas que logra de una manera encontrar un punto medio para las dos perspectivas enfrentadas. Con respecto a esto, Riaño hace otra publicación en su perfil mostrando un posible modelo de lo que podrían ser las carrozas y en el pie de página menciona lo siguiente: “No es dejar a los cocheros sin trabajo, al contrario, es entregar un nuevo medio de transporte, amigable con el medio ambiente y que no necesita exponer a un animal a largas horas de trabajo en condiciones deplorables”. Además, inicia una colecta en Vaki para poder hacer esto posible.

A simple vista, parece ser que tenemos la solución al problema, pero con todo y esto sigue habiendo gente escéptica con respecto a esta solución, ya que se argumenta que la “magia” del paseo en coche se perdería. Muchos locales afirman que los caballos cocheros son parte de la historia de la ciudad, que sin ellos el turismo puede padecer graves consecuencias y, a la vez, atentar con una de las tradiciones más antiguas. Esto realmente abre un nuevo debate sobre lo que en realidad es importante aquí: ofrecer una solución al problema del maltrato y el desempleo o conservar un supuesto encanto.