OPINIÓN

Universidad libre de tabaco 

Para las universidades el rendimiento académico no es lo único importante, la salud de los estudiantes también es fundamental.

Por: Emilia Samper 

Fumar debería ser prohibido dentro de nuestro campus universitario. El acto de inhalar humo daña casi todos los órganos y disminuye la salud general de una persona. Esto tiene consecuencias tanto a corto, como a largo plazo para el sistema cardiovascular, las cuales pueden llegar a matarnos. A pesar de que la ley permite fumar en espacios públicos, esta acción no solo afecta a quienes la practican sino también a las personas que los rodean.

 

Actualmente atienden 23,698 estudiantes y 3,442 profesores a la Pontificia Universidad Javeriana, sin mencionar a quienes trabajan en la parte de servicios generales y quienes van todos los días al Hospital Universitario San Ignacio. Los cigarrillos contienen sustancias químicas que son dañinas tanto para el fumador activo como para el fumador pasivo. Esto quiere decir que quienes fuman dentro de la universidad, aparte de hacerse un gran daño a ellos mismos, están afectando a todas estas personas que transitan por nuestro campus en el día a día.

 

Incentivar a que la gente no fume dentro de la universidad ayudaría a reducir el consumo de tabaco contribuiría a proporcionar un entorno más saludable para aprender, trabajar y para vivir. Un campus libre de humo contribuye a una mejor calidad de vida para los estudiantes, docentes y administrativos.

 

La nicotina es una sustancia alcaloide que contiene propiedades estimulantes con las cuales los fumadores obtienen efectos placenteros. Es considerada una droga con poder adictivo, siendo el principal ingrediente que buscan las personas que fuman. La nicotina es un producto químico muy peligroso, es una sustancia que causa múltiples enfermedades como problemas respiratorios y diferentes tipos de cáncer entre muchas otras cosas. Alrededor de 1.000 personas mueren diariamente a nivel mundial por el consumo de esta. Llevar a cabo la prohibición de fumar dentro del campus universitario sería un gran aporte para esta problemática actual, la cual es considerada una enfermedad social.

 

Cualquier ser humano que empiece a fumar se puede volver adicto a la nicotina. Sin embargo, muchos estudios e investigaciones han comprobado que las personas que empiezan a fumar durante la adolescencia son más propensas a convertirlo en un hábito. Entre más joven alguien empiece a fumar, más probabilidad tiene de volverse adicto y más dificultades tendrá de dejarlo. Por esta razón, la universidad es el escenario perfecto para animar a que las personas jóvenes dejen de fumar.

 

Una universidad es una institución educativa destinada a la enseñanza superior. Constituida por  varias facultades, este es un espacio en donde los estudiantes se forman como profesionales. Además de fomentar lo profesional, estas también son escenarios de aprendizaje personal, el cual juega un rol fundamental en el proceso de formación. Las universidades son lugares ideales para promover estilos de vida saludables para quienes estudian y laboran en la institución. Estas conductas de salud son muy importantes porque pueden continuar toda la vida, no solo durante la etapa universitaria.

Al prohibir esta acción no se estaría violando ningún derecho porque fumar no constituye directamente a uno de los derechos humanos, mientras que la salud de las personas sí. Los derechos humanos corresponden a todos los seres humanos sin excepción; por ende, el derecho de la salud va antes que el derecho de los fumadores.

Implementar esta serie de políticas garantiza un mejor estilo de vida. Es clave informar a los fumadores el daño tan grande que se hacen a ellos mismos porque fumar es nocivo para la salud. Al prohibir este acto, se estaría protegiendo a las personas generando conciencia social y hábitos sanos desde una temprana edad. Por el bien de toda la comunidad universitaria, no se debería permitir llevar a cabo esta acción dentro de nuestra institución.