OPINIÓN

2019-I

¿ES TAN MALO COMO LO PINTAN?

Juan Pablo Prieto Rodríguez (IV Semestre de derecho)

Para nadie es un secreto el índice de desaprobación tan alto que tiene el Alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, ni mucho menos el disgusto e inconformismo que se puede percibir en las calles y particularmente en las redes sociales frente a los 3 años de gestión del burgomaestre capitalino. 

 

Es frecuente escuchar afirmaciones como “Es un vendedor de buses”, “Arboricida”, “Vive del pasado”, “Se inventa los títulos”, “No ha hecho nada”. A raíz de esto me planteo un gran interrogante: ¿Es tan paupérrima la gestión de Peñalosa para tener un 76% de imagen desfavorable?

 

En este espacio no pretendo mostrar cifras, tiempos en la ejecución de cronogramas, ni fases de contratación pública, pero sí busco evidenciar lo voraz e injusta que es la opinión pública con un personaje que no se ha cansado de demostrar su amor, sentido de pertenencia, su compromiso y sobre todo su capacidad de gestión en el Distrito Capital, pues como él mismo lo afirma, la fórmula del progreso es sencilla: “Bogotá sin carreta”.

 

Considerando la universalidad de asuntos que debe atender el alcalde de una ciudad tan caótica y titánica como Bogotá, que cuenta con 20 localidades y aproximadamente 8 millones de habitantes, pienso que a la hora de realizar un balance es necesario elaborar un juicio justo y objetivo, pues los problemas de la ciudad no se los inventó el nacido en Washington, es más, datan de varios lustros atrás; problemas que particularmente se acentuaron en los 12 años de la izquierda en el poder. 

 

Sus más acérrimos detractores (o mejor llamados ‘viudas de Petro’) han tornado la mesa de discusión en una guerra política y personalista, a tal punto, que sin siquiera haber cumplido 7 meses de mandato, iniciaron la campaña revocatoria en su contra, a base de ‘fake news’. De entrada, podemos darnos cuenta de lo absurdo que es el criterio (visceral e inverosímil) con el cual viene siendo juzgado el padre de los buses rojos.

No logro entender cómo los bogotanos desaprueban algunos de los proyectos urbanísticos de Peñalosa, que por más ambiciosos y fantasiosos que aparenten ser, denotan gran visión y proyección. Lagos de Torca, la reestructuración de la Reserva Van der Hammen, EL METRO, las nuevas troncales de Transmilenio (Av. 68, Séptima, Boyacá, etc.), la materialización de grandes vías como la ALO y la ampliación de las salidas por la séptima y Cota, son algunas de las apuestas fuertes del mandatario y que, desafortunadamente no cuentan con la confianza de los ciudadanos.  

 

Además, ideas como limpiar el Río Bogotá, crear ejes ambientales (transitables), proyectos ecoturísticos en los cerros y humedales, recuperar el patrimonio cultural de la ciudad, son miradas con desdén por los capitalinos, vaya uno a saber por qué. No me cabe en la cabeza por qué es tan resistida una persona que lucha por el uso de transporte público, por el uso de bicicleta, por el respeto del espacio público, que fomenta urbanismo moderno y lo más importante, una persona que se ha encargado de abrirle las puertas del siglo XXI a Bogotá. 

 

Independientemente de lo bueno, que bien podría seguir enlistando, (construcción de canchas, parques, colegios, mejoramiento en la atención en salud, mantenimiento de la malla vial) críticas van, críticas vienen. Al parecer los bogotanos tenemos un criterio muy volátil, no nos gustan los que poco trabajan, pero tampoco los que demuestran capacidad y diligencia a la hora de gestionar los temas de mayor trascendencia. 

 

En fin…tal vez su manera de hablar, o como viste, o sus muy frecuentes declaraciones un tanto desatinadas, no permiten que exista esa armonía entre gobernante y gobernados. A pesar de esto, hay algo que no está en tela de juicio: su interés y pasión por hacer de Bogotá una ciudad modelo a nivel mundial. Qué paradójico que en nuestra ciudad (con todos sus problemas), no valoremos un personaje con el recorrido y reconocimiento internacional que tiene Peñalosa. Como bogotano, no me queda más que agradecerle por cada proyecto, cada idea, por devolverle la ilusión a nuestra amada ciudad. Alcalde, sin lugar a dudas, usted no es como lo pintan.