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La democratización financiera es esencial para resolver problemáticas económicas.

Las Fintech: aliadas contra la informalidad laboral y financiera

Las tecnologías financieras, como las herramientas de banca persona de bajo costo, traen consigo la posibilidad de contribuir con la mitigación de la informalidad, por medio de la democratización e inclusión de estos servicios.

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Por: Ana Sofía Roncallo 
Consulting - Financial Group Javeriana

La informalidad laboral es un fenómeno que está presente en todas las economías del mundo la cual afecta directamente a la productividad de un país y, en consecuencia, al estado de bienestar social de este. A lo largo de este artículo hablaremos del concepto de trabajo informal como aquel que, según el profesor Salomón Kalmanovitz, no está regulado por la ley, por lo que sus trabajadores no reciben un salario mínimo vigente, no cotizan seguridad social, no están organizados sindicalmente y laboran en establecimientos de menos de diez trabajadores.

 

Según la Organización Internacional del Trabajo, en Latinoamérica hay alrededor de 158 millones de trabajadores informales para el año 2021, los cuales están mayormente distribuidos en Bolivia, Guatemala, El Salvador, Perú y Ecuador. Colombia ocupa el sexto lugar de esta lista con el 62,1% de trabajadores en el sector informal, problemática que ha traído consecuencias dentro de la política fiscal del país, pues es evidente que uno de los incentivos de pertenecer a la economía informal es la posibilidad de evasión tributaria, lo que a su vez conlleva a políticas fiscales contractivas (alza de impuestos).

 

En cuanto a causas o escenarios propicios para el desarrollo de la informalidad, Hernando De Soto explicó, en su libro El otro sendero, que los obstáculos para la formalización, como los numerosos y costosos tramites que el Estado exige a los pequeños empresarios, además de los actos de corrupción por parte de algunos funcionarios encargados de estos procesos, son los principales motivos por los que las personas consideran realizar sus actividades económicas en el sector informal. Otro hecho estrechamente relacionado con las causas anteriores y que puede estar fomentando la existencia de la informalidad laboral es el alto flujo de efectivo presente en la economía colombiana y la poca familiaridad que tiene la población con herramientas de banca persona de bajo costo.

 

Son numerosas las alternativas de solución para reducir los índices de informalidad laboral y financiera en el país. Sin embargo, este artículo propone visualizar soluciones y oportunidades desde la perspectiva de las Fintech, teniendo en cuenta que Colombia es el tercer país de Latinoamérica con mayor presencia de estas y que este tipo de tecnologías en el sector financiero permitirá trabajar por la inclusión financiera, en términos de acceso y cobertura, en zonas tanto rurales como urbanas, de pequeños productores en diferentes sistemas productivos, de mujeres y de Mipymes no formales.

 

Asimismo, las empresas especializadas en la tecnología financiera tienen como propósito dinamizar el ecosistema de servicios financieros digitalizados a partir de estrategias de posicionamiento, conocimiento y capital que apuntan a tres grandes fines: democratización financiera, inversión y talento. Este es el caso de Colombia Fintech, una asociación con más de cuatro años de existencia, que agrupa a más de 250 empresas del sector de innovación financiero en el país. Los servicios financieros que estas empresas prestan son operaciones de transferencias de capitales, compra y venta de divisas, pagos de servicios, ahorros, prestamos, seguros, entre otros.

 

A partir de esto, entidades no gubernamentales como el Banco Mundial reconocen la importancia de dichos servicios financieros formales para combatir la pobreza, la informalidad laboral e impulsar el bienestar, pues cerca del 75% de las personas en situación de pobreza no tienen una cuenta bancaria. En este orden de ideas, según el índice del Global Findex del Banco Mundial (2017), en América Latina y el Caribe el acceso amplio a la tecnología digital podría permitir el crecimiento acelerado del uso de tecnología financiera: el 55 % de los adultos tiene teléfono celular y acceso a Internet, es decir, quince puntos porcentuales más que el promedio del mundo en desarrollo.

 

Desde 2014, la proporción de adultos que realiza o recibe pagos digitales ha aumentado unos ocho puntos porcentuales o más en economías como las de Bolivia, Brasil, Colombia, Haití y Perú. Además, digitalizando el pago de sueldos en efectivo, las empresas podrían contribuir a que hasta 30 millones de adultos no bancarizados sean titulares de una cuenta, de forma no tan costosa y mucho más eficiente gracias a estas tecnologías.

 

Igualmente, estas empresas de tecnologías financieras -como es el caso de Nequi en Colombia-, emplean costos transaccionales muy bajos o, en algunos casos, nulos, lo cual es ideal para reducir el uso del efectivo en la economía colombiana. Según el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, el consumidor debe verse atraído a utilizar mecanismos de transacciones digitales de bajo costo, con cuotas de manejo muy bajas, en vez de utilizar el efectivo que actualmente es percibido por los colombianos como el método de pago más seguro. En los últimos años ha sido evidente la difusión y acogida que han tenido plataformas como Daviplata y Nequi dentro de la ciudadanía, pues según la Cámara de Comercio de Bogotá hay cerca de ocho millones de usuarios en estas.

 

En términos generales, los servicios financieros digitalizados han creado un universo de posibilidades para las personas que no encontraban beneficios dentro del sistema financiero tradicional. De manera específica, este sistema ha permitido, en cierta medida, la regularización de comercios del sector informal al estos estar presentes en aplicaciones de billeteras digitales que, aunque realizan cargas tributarias muy mínimas al consumidor, posibilitan un mejor seguimiento y una mejor cobertura de servicios financieros formales dentro del mercado laboral. Aún quedan muchos retos en materia de formalizar ciertos sectores de la economía, retos que pueden enfrentarse a partir de políticas que garanticen el acceso a la diversidad de servicios financieros (más allá de un asunto neto de oferta y demanda) para garantizar el bienestar a largo plazo de las personas y visualizar la competitividad de la economía colombiana en el sector de las Fintech.