CULTURALES

Las normas prohibitivas no son suficientes

COCA Y CAÑA DE AZÚCAR,

¿QUÉ TIENEN EN COMÚN?

En Colombia, dos fuentes fundamentales de empleo son las producciones de caña de azúcar y de coca, una es legal, y la otra ilegal en la mayoría de los casos. Pero, frente a ambas, debido a los efectos adversos de su consumo ha habido grandes esfuerzos normativos, los cuales carecen de eficiencia.

Fuente:Archivo personal

Por: Geraldine Pardo

En primer lugar, erythroxylum coca es el nombre científico de la conocida planta de ‘coca’, que para ser próspera requiere de temperaturas propias de Suramérica. Pero, desde hace varios años ha sido manipulada a través de procesos químicos añadiendo otros elementos para llegar a la costosa ‘cocaína’: una sustancia ilícita en cualquier país. Ahora bien, en cuanto a su proceso de producción, es de destacar que es más rentable realizar plantaciones de coca en países tropicales como Colombia, porque no tienen estaciones. Pues conforme a cifras de la ONU las condiciones climáticas permiten que haya una cosecha cada 81 días; a pesar de los esfuerzos de erradicación con glifosato, o prohibiciones normativas. 

 

Por otro lado, los procesos de producción de la cocaína son una fuente fundamental de empleo informal en Colombia. Pues en regiones apartadas como en Catatumbo, es una de las pocas actividades que generan ingresos a familia campesinas para subsistir. Dadas las condiciones de centralización laboral del país. Además, las opciones para sobrevivir en lugares apartados que no impliquen la promoción de esta platación, son nulas: teniendo en cuanta la alta demanda de este producto; su prosperidad en la tierra; y la precencia de grupos al margen de la ley que en varias ocasiones por medio de la fuerza obligan a los habitantes de la zona a cultivar el producto que luego es comprado por precios que establecen los cárteles de narcotráfico. 

 

No es menos importante comentar los terribles efectos adversos que tiene el consumo de esta sustancia: es adictiva en un 21% conforme a cifras dadas por la universidad escocesa: St. Andrews; y es la responsable de diversos daños a la salud de acuerdo con el Instituto de Bioquímica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, los cuales propenden grandes gastos públicos que afectan el presupuesto fiscal.

 

Entonces, cabe preguntarse: ¿qué ha hecho el Estado colombiano para poner fin al financiamiento del narcotráfico, al gasto público en salud proveniente de secuelas del consumo de derivados de la coca y al empleo sin garantías?, al respecto, existen muchas normativas que sancionan la producción y vinculación con la coca; y declaraciones estatales de obligarse con la comunidad internacional para combatir el narcotráfico. Esto ha reducido la producción de coca en 62% en los últimos dos años (Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca), pero sigue sin ser suficiente.

 

En segundo lugar, hay que traer a colación el tópico de la caña de azúcar, saccharum officinarum es su nombre científico, y sus cultivos se encuentran en zonas tropicales por ser el tipo de tierra más ideal, y sí, Colombia, al estar sobre la línea del Ecuador y tener fuentes hídricas en abundancia es uno de los principales productores de esta, y gracias a sus exportaciones, de manera consecuente influye en el PIB neto. En línea con lo anterior, hay que decir que, en Colombia, Hawái y el norte de Perú, a diferencia de otros países es posible cultivar la caña de azúcar todos los meses del año por el clima de la región. Por ejemplo, en el territorio nacional hay 225.000 hectáreas destinadas a este fin, y según Asocaña: se producen 14 toneladas de azúcar al año, de las cuales solo 1.6 toneladas son para consumo interno, y el resto se exporta, por lo que es una gran fuente de empleo en zonas apartadas del país. 

 

No obstante, la mitad de la producción que se queda en Colombia, y la consumen sus habitantes en sus hogares, y el otro 50% es comprado por la industria para la elaboración de productos alimenticios. Adicionalmente, para nadie es un secreto que el consumo de sacarosa genera adicción 70 veces más que la cocaína, y tiene efectos adversos en la salud: cáncer, alteraciones en la sangre, y según afirmaciones de la OMS hasta se ha llegado a vincular con alteraciones psíquicas graves en niños, entre otras. Debido a lo anterior, ha habido muchos proyectos de ley que buscan disminuir el consumo de esta sustancia, pero ninguno prospera.

 

En conclusión, la caña de azúcar y la coca tienen muchos aspectos en común: sostienen la economía en zonas apartadas del país en las son la única fuente de empleo; y son altamente adictivas y perjudiciales para la salud y de acuerdo con la OCDE representa un gasto público del 7,2% del PIB. Por esta razón, la solución para ambas problemáticas además de radicar en la concientización también implica generar otras fuentes de empleo y la sustitución de cultivos, porque sin estos dos aspectos no habrá eficiencia.