CULTURALES

2019-III

Carolina Sanín en su nueva faceta como actriz

RECURSOS DE LA INTUICIÓN Y NO DE UN ARTE

Carolina Sanín cuenta cuál fue su proceso como actriz en la película “Litigante”. La película, dirigida por Franco Lolli, abrió la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. 

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Por: Camila Solano Mantilla

La película “Litigante”, del director Franco Lolli, abrió la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Después de 9 meses de casting con actrices profesionales y no profesionales, Carolina Sanín fue escogida como Silvia, la protagonista. Silvia es una abogada del sector público y madre soltera que lidia con un escándalo de corrupción y con el cáncer de su madre, Leticia –representada por la madre del director, Franco Lolli–.

¿Habías actuado antes?

No, nunca. Ni había tomado clases, pero me llamaba la atención hacerlo. Creo que soy una persona bastante histriónica. Me gusta tener conciencia de que uno está interpretando papeles siempre. A diferencia de otros actores, yo tenía recursos de la intuición y no de un arte. Me gustó la idea de crear y actuar un personaje y además, de que fuera la creación de otro. Me encantó la historia de mujeres entre sí. Son una madre e hija que son el mismo personaje en distintos momentos de su vida, aunque también tienen sus diferencias.

¿Cómo fue tu experiencia como actriz y cómo te preparaste?

No me preparé. Fue físicamente agotador porque son jornadas muy largas y con muchas personas. Eran 12 horas con un montón de tiempos muertos. La noción del tiempo se te confunde. Es entrar en un estado en el que uno se siente muy delicado, vulnerable.

¿Cómo fue trabajar con Franco Lolli?

 

Él me contó las escenas, pero nunca tuve un guion. Él describía la escena y la actuábamos. Tiene una visión muy clara de lo que quiere contar, pero sobretodo de los sentimientos que quiere transmitir. Era un rodaje constantemente tenso. En la manera como se hace una película, hay unas relaciones de poder muy verticales y despóticas que pueden ser un poco desconsideradas con los actores, pero es, tal vez, la forma en la que se hace el cine. Con todo eso, es un muy buen director y una persona muy brillante que tiene una visión penetrante de las emociones y la psicología humana.

 

Tú, que eres escritora, ¿cómo encontraste la facilidad de expresarte corporalmente?

Para mí fue difícil interpretar un texto que no hubiera salido de mi imaginación, porque tengo cierta soberanía sobre las obras que hago. Expresarme corporalmente fue lo más difícil porque ver tu propio cuerpo y controlarlo es muy complicado.

¿Cómo es Silvia?

Está atribulada. Es fuerte, pero no es totalmente señora de sí misma. Está un poco a la deriva, pero tiene la fuerza para encontrar su camino.

¿En qué se parecen y en qué no? 

Nos parecemos en la intuición de que, por debajo de las luchas, hay una corriente vital que no es la lucha, sino el amor. No nos parecemos en que yo no soy abogada ni tengo hijos. Silvia solo es una colección de reacciones y yo, en cambio, soy una persona, creo acciones y no solo reacciono. Como madre, yo sería dulce y compasiva, pero impaciente. Silvia tiene una maternidad confusa, preocupada y sobrepasada. 

 

¿Qué fue lo más fácil y lo más difícil?

Lo más fácil fue actuar y lo mas difícil fue esperar entre escena y escena.Se sentía como un cautiverio.

¿Cómo fue el festival de Cannes?

Fantástico. A mucha gente le gustó mucho el personaje. Fue muy divertido salirme de mí, porque no me conocían por lo que yo hago acá sino por ser actriz. Sentí que fueron unas vacaciones de mí misma. 

 

¿Qué respuesta recibieron de la protesta en la alfombra roja por el asesinato de Mauricio Lezama y los líderes sociales?

 

Tuvo una difusión en los medios. Queríamos que se viera que unas personas que no estamos directamente afectados por la violencia, sentimos el dolor, nos solidarizamos, no lo aceptamos y nos parece insostenible. 

 

¿Cómo te cambió esta película?

 

Me hizo pensar más en el oficio de escribir como una actuación, pero también como opuesto al cine porque al escribir no se necesita montar toda una producción que replique la realidad. En ese sentido, el cine es un arte un poco primitivo porque hay que armar una casa para que se vea. Había una escena en la que tenía que manejar y estuvimos mitad del día montando la cámara en el carro, viendo cómo iba a manejar y por dónde, pero en una novela yo puedo decir “se fue manejando” y ya. También me di cuenta de que el cine es el arte del dinero. Es el ápice del arte en el capitalismo. En un rodaje, hay mucho desperdicio. 

 

Franco dice que el nombre es porque Silvia litiga en su trabajo, con su mamá y en general en la vida, ¿cómo litigas tú en la tuya? 

 

Yo litigo contra la estupidez e insensatez. Pero, a diferencia de Silvia, no trato de persuadir. 

 

¿Qué papel te gustaría tener en una siguiente película?

Un papel cómico.