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2020-II

“(…) el coronavirus es una gran oportunidad para la digitalización de la justicia”

ENTREVISTA A ALEJANDRO LINARES CANTILLO

El magistrado Alejandro Linares habla sobre su rol en el Plan Nacional de Rehabilitación, la justicia en Colombia y los nuevos retos y oportunidades que trae el COVID-19 a la Corte Constitucional. 

Por: Camila Solano Mantilla 

Alejandro Linares es abogado de la Universidad de los Andes y tiene estudios de posgrado en Finanzas y Tributación Internacional. Hizo su maestría en Derecho (LL.M.) en la Universidad de Harvard y es Doctor en Derecho de la Universidad Externado. Trabajó durante 20 años en el sector privado y fue presidente de la Corte Constitucional. 

 

Camila Solano Mantilla: Esta profesión nos permite escoger entre muchos caminos, ¿por qué escogió el derecho público? ¿Qué ha sacrificado y qué ha sido lo que le ha dado mayor satisfacción? 

Alejandro Linares Cantillo: La gran ventaja del derecho es poder escoger múltiples caminos. Yo escogí inicialmente el derecho privado y, después de eso, trabajé en la rama ejecutiva del poder público y ahora soy magistrado. El derecho abre un abanico de oportunidades y esto hace que uno no haga lo mismo permanentemente, sino que uno tenga la posibilidad de aprender cosas nuevas y reinventarse de tiempo en tiempo.  

 

CSM: En un discurso que dio en la Universidad de los Andes, dijo que para usted significó mucho el ser parte del Plan Nacional de Rehabilitación, incluso más que estar en la Corte Constitucional. ¿Cuál fue su rol ahí y por qué fue tan gratificante? 

ALC: El Plan Nacional de Rehabilitación nació en los años 80 con la Ley de Amnistía para la paz. Ese programa lo retomó el ex presidente Virgilio Barco, un presidente que va a ser recordado por la historia porque el Plan Nacional de Rehabilitación fue su programa bandera. Fue un programa de inversión pública en el cual, desde la presidencia, se llevaba el Estado y sus instituciones a los lugares más apartados de Colombia. Esto fue antes de 1991 y siguió después. La Constitución de 1991 amplió la democracia a una participativa y pluralista y, precisamente, permitió la autonomía de los entes territoriales y una descentralización administrativa. Yo trabajé durante la administración de Gaviria en el programa y fue muy gratificante porque implicaba viajar y poder llevar infraestructura de salud, educación y justicia y, además, conocer este lindo país que tenemos.

 

CSM: En Blu Radio, antes de ser elegido Magistrado de la Corte, dijo que los jueces deben conocer la realidad y las implicaciones prácticas de sus sentencias y que la forma para hacer eso es escuchando a los expertos, ¿cómo ha aplicado esto en la Corte? 

ALC: Dentro de la Corte, los magistrados no conocemos todos los temas y esto hace que necesitemos oír otras perspectivas. La forma en la que tratamos de construir un constitucionalismo holístico es por medio de audiencias públicas o por solicitudes de informes técnicos. Al decidir sobre temas de distintas disciplinas, uno no es el que tiene la última palabra, sino que realmente se trata de escuchar distintas opiniones. 

CSM: Para usted, ¿cuál es el rol del juez constitucional? Y ¿cuál debería ser su perfil, sus cualidades y fortalezas? 

ALC: El rol del juez, en esencia, es proteger la Constitución y fundamentalmente los derechos humanos. Además de esto, debe velar porque la parte orgánica se cumpla. También debe prevenir que haya abusos en las ramas de los poderes públicos y debe proteger la estructura de la constitución. Una de las virtudes que debe tener es el conocimiento de diversos temas. Un juez constitucional debe analizar decisiones que busquen dar la razón a distintas tesis a través de la ponderación. 

CSM: Para usted, ¿cuál es el concepto de justicia y cómo se aplica a un país con una realidad tan compleja como la de Colombia? 

ALC: Hay múltiples formas de concebir la justicia. Esta puede ser procesal o sustantiva. Por ejemplo, en la primera, se debe asegurar un debido proceso y principios procesales. En la sustantiva, el juez busca introducir transformaciones más complicadas en la sociedad, esta es más difícil de implementar. En cada caso hay una decisión y lo difícil es que no hay decisiones correctas, entonces se deben seguir varios parámetros para tomar la más adecuada. 

CSM: ¿Cuáles han sido los fallos más complicados a los que se ha enfrentado? Y , ¿cómo ha aterrizado este concepto de justicia? 

ALC: Hemos tenido muchas dificultades, partiendo de la base que uno no toma decisiones solo porque, en la Corte, todas son colectivas. Algunos de los casos complicados han sido, primero, el proceso de paz, en el que nos tocó revisar todos los decretos, leyes y actos legislativos. Esos temas fueron apasionantes  porque la Corte los tomó con mucha seriedad y se conocieron las distintas visiones que tienen los magistrados en temas de paz. Otra situación compleja fue la de la Ley de Financiamiento del Presidente Duque en el que la Corte estaba dividida entre si era exequible o inexequible. Finalmente, se declaró inexequible por haberse desconocido los principios de publicidad y consecutividad. La última situación dura fue sobre el aborto en el que hice la ponencia y propuse la despenalización en las primeras 16 semanas con el objetivo de hacer frente a las barreras administrativas. La Corte se declaró impedida porque ya se había pronunciado sobre el tema. Cuando uno es derrotado es un golpe fuerte. Este tipo de discusiones siempre son las más controversiales: aborto, eutanasia, matrimonio y adopción homosexual.  

CSM: Cuando se encuentra ante una decisión difícil tanto en la Corte como en la vida personal, ¿a quién lee, con quién habla, qué lo ayuda a aclarar la mente para saber qué es lo ideal? 

ALC: Lo primero que hago es obtener la mayor información posible. Lo segundo, es consultar a ciertas personas, tanto en lo profesional como en lo personal, pero hay que ser cuidadoso con esto para evitar cualquier filtración. Otra cosa que hago es analizar los pros y contras y ponerlos en una balanza. Intento llegar a un análisis integral y holístico con ciertos pensamientos internos y las emociones, que son inevitables. Tengo en cuenta distintos factores. No me dejo guiar por la intuición; siempre la soporto y la apoyo con investigación. 

CSM: En una entrevista con María Jimena Duzán dijo que lo importante de la justicia es que se acerque al ciudadano, ¿cómo lo ha hecho la Corte, en especial en este momento de múltiples retos y en los que la justicia puede estar más alejada del ciudadano? 

ALC: En la Corte nos ha faltado acercarnos más al ciudadano. Si mira cifras, la acción de tutela tiene un 70% de aprobación, mientras que la rama judicial tiene una gran desaprobación. Esto significa que los ciudadanos confían en la tutela, pero no confían en sus jueces, lo que devela un gran problema. Yo creería que la forma de acercar esta justicia es con decisiones efectivas, con fallos que se cumplan y lleguen al ciudadano a través de su aplicación. 

 

CSM: La Corte tuvo su primera Sala Plena virtual el 25 de marzo. ¿Cuáles han sido los mayores retos de esta virtualidad y cree que a largo plazo cambiará algo dentro de la Corte? 

ALC: Esta crisis del coronavirus nos ha ayudado mucho a repensar la forma en la que trabajamos, no solo a nosotros, a todo el mundo en general. Hemos estado ajustando la manera en la que aprobamos la realización de salas plenas virtuales, por ejemplo, a través de Zoom o Hangouts meet. Se han mejorado varios aspectos. El primero ha sido la posibilidad de realizar reuniones virtuales, el segundo, poder firmar electrónicamente y, el tercero, que nos falta mejorar, es el expediente electrónico para poder trabajar remotamente con los archivos judiciales. Esto último, no lo hemos logrado llevar a cabo porque todavía hay mucha cultura alrededor del papel, pero estamos en el proceso. La revolución del coronavirus es una gran oportunidad para la digitalización de la justicia, que también permite acercar la justicia al ciudadano. 

 

CSM: En una entrevista con Gloria Cecilia Gómez, durante el contexto del proceso de paz, dijo que es importante que la Corte transmita un mensaje de unidad a Colombia ¿cómo están haciendo esto en el contexto del COVID-19? 

ALC: En este momento vendrá la revisión de todos los decretos de emergencia económica. Las crisis como estas son momentos especiales para mostrar una cohesión como institución. El artículo 188 de la Constitución Política dice que el Presidente es el símbolo de la unidad nacional y es así como se debe reflejar. En el tema del proceso de paz hubo mucha polarización y la Corte intentó prevenir esto. Estamos en otro momento en el que es crucial la unión como país. 

 

CSM: ¿Qué mensaje le daría a los abogados que aún no saben qué camino tomar y que consideran el sector público? 

ALC: Les diría a los abogados jóvenes que, para trabajar en el sector publico, lo más importante es la vocación. La gran ventaja de este sector es la satisfacción que uno obtiene. También hay tristezas, pero mediante el derecho se puede apoyar a mucha gente y se pueden crear transformaciones significativas. Usar nuestros conocimientos para generar cambios positivos en la vida de otras personas es gratificante. Obviamente tiene problemas como la baja remuneración y eventuales investigaciones de los órganos de control, pero si se trabaja de forma ponderada, no se debe tener miedo.