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2020-I

¿Qué hay detrás de la decisión de la SIC que obligó a Uber a salir de Colombia? 

DESMITIFICANDO LA SALIDA DE UBER

El panorama tras esta decisión es desalentador para los ciudadanos de toda Colombia, que sufren cada día para movilizarse de una manera cómoda y segura. 

Por: Pablo Güete Álvarez

Hace pocos días se determinó la salida de Uber del país, para tristeza de miles de usuarios. Pero, ¿qué hay detrás del naufragio de la plataforma más grande a la hora de prestar servicios de transporte a través de una aplicación? Se lo explicamos y le contamos, además, cómo se demostró, una vez más, la incapacidad de este gobierno para hacer cosas tan sencillas como una regulación.

  

Para empezar, debo mencionar que, antes del 31 de enero, cuando necesitaba tomar algún servicio de transporte, la mayoría de las veces recurría a Uber. Estoy de acuerdo en que el servicio que prestan los taxistas en Bogotá es más que reprochable y que es injusto que se estén acercando a cumplir su objetivo de monopolizar el mercado. Sin embargo, lo anterior no puede borrar la realidad. Y la realidad es que la plataforma de Uber también está construida de una manera muy reprochable.  

Aproximadamente, hace dos meses, la SIC ordenó que Uber dejaría de funcionar en el país por ser ilegal. De entrada, todos tenemos que entender que, aunque nos duela, efectivamente, Uber es ilegal. La respuesta de la plataforma estadounidense fue referirse al fallo como incoherente porque ellos no son una empresa de transporte, sino una empresa de tecnología que conecta usuarios con conductores. Sí, suena ridículo, pero lo cierto es que Uber es experto en salirse por la tangente para nunca cumplir con sus deberes. 

 

Por ejemplo, según ellos, sus conductores son socios, no empleados. Socios que tienen que cumplir inminentemente con las reglas de la plataforma, tienen que pagarles un porcentaje y todo el modelo de negocio está construido básicamente con el fin de explotar a los “socios”. Al llamarlos socios y no empleados, Uber se libera de la responsabilidad de pagarles salud, pensión y prestaciones. Pero cada vez que la Ley los incomoda y propone una regulación, su respuesta es quejarse de las miles de familias que verán afectado su bienestar, en caso de que regulen la aplicación.  

En otras palabras, nadie echó a Uber del país, que es el imaginario que muchos tienen. Uber se va porque no quiere ser regulado. Quiere imponer su modelo de negocio, el cual va en contravía de las leyes laborales en Colombia, bajo el descarado argumento de que no son una empresa de transporte, sino una de tecnología. Lo que sí es una realidad, es que miles de familias de los conductores de la plataforma se quedarán sin una fuente de ingresos y otros miles se quedan sin una opción para transportarse en unas ciudades donde el transporte, después de la inseguridad, es quizás lo que más perjudica la calidad de vida de los colombianos.  

Además, el problema más grande de esta historia es el precedente que queda. Con la salida de Uber por no querer ser regulada, puede invitar al resto de plataformas similares a hacer lo mismo. Lo anterior, significa que la violencia de los taxistas, junto con el acuerdo que hace poco hicieron con el gobierno para no unirse al paro nacional, puede que les esté funcionando como estrategia para monopolizar el mercado.  

La realidad es triste, sí, pero no significa que debamos permitir que Uber se aproveche de los vacíos de la ley para manejar su negocio sin regulación alguna. Efectivamente existe ese cuento de la competencia desleal. No solo es el hecho de no garantizar los derechos laborales que debería garantizar a sus empleados. Uber tampoco paga impuestos de mantenimiento vial, ni hablar de impuestos ambientales, ni mucho menos protege los datos de sus usuarios, además, de que permite que sus conductores utilicen carros que no tienen las condiciones apropiadas de seguridad que deben tener los servicios de transporte, y para colmo, tienen su tarifa dinámica que les permite fijar el precio que quieran.  

No se trata de defender a los taxistas, para nada, su servicio claramente tiene unas condiciones peores que las de las plataformas. Sin embargo, mientras Uber y las demás empresas similares no estén abiertas a una regulación para tener un mercado justo, lastimosamente los colombianos nos quedaremos cada vez con menos opciones, y la movilidad se tornará más invivible de lo que ya es.