LA COLUMNA DE GREGORIO

LA JAVERIANA… LA MEJOR UNIVERSIDAD PARA GRADUARSE BIEN (CASADAS)

Por: María Alexandra (casi) De De Brigard, novia de Gregorio

Hoy mi Grego me contó de la carta que le hizo al organizador de eventos de la Facultad y también me animé a escribir. Si me da penita escribir en el tal Foro Javeriano, pero como mi gordo escribió, pues me inspiró también. 

 

Yo sé que soy muy inteligente y que voy a ser una gran esposa y madre y por eso no me pesa que la Facultad no nos incluya en espacios como los 3  foros web pasados, donde sólo hubo hombres. El día de mañana mi rutina va a ser llevar mis hijos al colegio, ir al club y a pilates y, obviamente, llegar a decir qué se prepara de comida para mi Grego. En realidad, la mayoría de nosotras estamos en la Javeriana para conseguir un esposo aprobado por daddy, mucho más que para estudiar, qué hueso.

 

Niñas, seamos realistas, este mundo es de los hombres, pero nosotras los traemos al mundo y criamos a grandes líderes y así ponemos nuestro granito de arena. Es por eso que me duele tanto ver que las mujeres ya no quieren ser mamás. Como me decía mi abuela “una mujer no está completa hasta que tiene un hijo”. Sé que hay mujeres muy buenas en lo que hacen, pero si intentaran un poco más, estoy segura que podrían estar en ese tipo de foros. ¡Trabajen más, gorditas! Suena crudo, pero la Facultad no tiene la culpa de su vagancia.

 

Amparo Grisales, una mujer que admiro mucho (y que se mantiene divinamente) dijo algo muy cierto “el feminismo ha acabado con la caballerosidad” ella dice, de una manera muy sabia, que los hombres ahora le tienen miedo a las mujeres y que está de moda que las mujeres los acusen de acoso después de 30 años, pero pues, ellos también tuvieron juventud. Estoy de acuerdo con ella, los hombres son hombres y a veces, con tragos encima (o en un aula de clase) no se pueden controlar. 

 

Mi opinión puede que sea impopular, pero yo la defiendo a capa y espada. No creo que sólo por ser mujeres nos deban escoger para hacer parte de los eventos que están organizando. Debe ser que no hay suficientes abogadas; ni abogadas tan bien preparadas; ni abogadas con LLM; ni doctoras en derecho, en fin, no hay mujeres que ameriten invitación. Además, si buscan, van a encontrar un MONTÓN de webinars de sólo mujeres: cómo hacernos las uñas en casa, cómo hacer de tu cuarto un estudio fotográfico, como reorganizar los muebles de la casa por sexta vez y tips así para siempre estar regias y tener la casa di-vi-na. 

 

Además, piensen, o sea, quién quiere ser presidenta o algo así. ¿Para qué? ¿Para que los medios te juzguen por si te vestiste o te maquillaste bien y no por lo que haces? ¿Si estás gorda, flaca o por cómo te ves? ¿No se acuerdan de la Primera Dama y su chaqueta de cartulina? Cómo sería de presidenta… Tenebroso. Como mujeres, tenemos que cuidarnos mucho más y tenemos una rutina más agobiante y exhaustiva que la de los hombres. Como dijo una buena amiga mía, una mujer no puede ser presidenta porque, mientras ella se hace el blower, el pueblo se está matando. 

 

 

A las niñas feministas que quieren ser presidentas y ejecutivas, como las locas de este periódico, un consejito: ya se han dado cuenta que por más que intenten, lo más seguro es que nunca van a compartir escenario con los hombres, entonces, no se martiricen y dejen de intentarlo. Nosotras nacimos para estar en la casa y hacer otro tipo de trabajos y así nos lo siguen recordando eventos como estos; no pertenecemos ahí. Entonces, niñas, están perdiendo el tiempo, ¡enfóquese en lo que sí pueden hacer bien: escoger marido!  

 

Levantemos la mano las mujeres que no somos feministas, que todavía creemos en la caballerosidad y que sabemos que detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer. DETRÁS. SIEMPRE. Y eso lo sabe nuestra Facultad.