DE LOS DIRECTORES

#ElPelitoSanador 

EL PELITO DE LA BIBLIA

Estamos ante un bombardeo de fake news y la importancia que les damos, depende de nosotros. Es un momento definitivo en el periodismo y tenemos una gran responsabilidad como lectores.  

Fuente: Archivo personal

Por: Camila Solano Mantilla

“Abra su Biblia en la mitad y ahí encontrará un pelito. Hiérvalo y dele esa agua a toda su familia. Es bendito; si tiene coronavirus, lo curará y si no tiene, no le va a dar” dijo @jpaoaristi, en un video que se hizo viral.  

Que el coronavirus se cura poniendo una cebolla al lado de la cama, que si inhala aire caliente de un secador, ese virus ni lo toca, que el eucalipto lo hace inmune al COVID-19 y hasta que la cocaína es santo remedio, son algunas de las fake news que he oído acerca de esta pandemia. Estoy segura de que todos hemos oído cosas absurdas sobre el tema y si no, abra el grupo de WhatsApp de su familia. Estas noticias parecen inofensivas; seguramente si se toma el agua con el pelito, no le pasará nada, pero hay fake news mortales. En Buenaventura, varias personas violaron la cuarentena y se metieron al mar porque, según una cadena de WhatsApp, el agua de mar y unas gotas de limón curaban el virus. En Irán, más de 600 personas han muerto por tomar alcohol etílico, otra de las ‘curas milagrosas’ para el COVID-19. Además del evidente peligro, este fenómeno refleja aspectos oscuros de nuestra sociedad y de la crisis periodística en la que estamos.    

 

Es evidente que los medios masivos de comunicación han forjado lazos económicos, políticos e ideológicos cada vez más fuertes y se han convertido en marionetas de un circo elaborado, pero esto no es nada nuevo. En Colombia, alrededor del 57% de los medios pertenecen a tres de los grupos empresariales más grandes del país y por eso, pueden llegar a sacrificar su independencia. Los medios funcionan como cualquier empresa: tienen empleados, utilidades y un pensamiento dirigido a los ingresos. El problema es que el producto que venden es la información con la que nos alimentan. Esto hace que nosotros, como audiencia, tengamos el poder de escoger qué leer y a quién creerle. Los medios saben que el amarillismo vende, pero ¿quién lo compra? Son los mismos que hicieron el menjurje con el pelito bíblico, eucalipto, agua de mar, limón y una pisca de cocaína.  

 

Esta crisis nos reta a una restructuración periodística que ya se está empezando a ver en la práctica. Un ejemplo muy claro es todo lo que está sucediendo con Publicaciones Semana. Daniel Coronell, en su última columna en Semana, se distanció de las desviaciones éticas que estaba teniendo la revista con fines empresariales y fue despedido por un mensaje de WhatsApp. También, Daniel Samper renunció solidariamente y los dos crearon un nuevo portal web: Los Danieles. En su primera columna publicada en aquella página web, Coronell comenta que, cuando estaba en Semana, Gabriel Gilinsky, copropietario del grupo, le recordaba constantemente que era trumpista y uribista y que su plan maestro era consolidar el Fox News colombiano.  

Otro lamentable faux pas de Publicaciones Semana fue la suspensión de ARCADIA, una revista con la que siempre sentí profunda afinidad. Este año cumplió 15 años de circulación y en su edición 170, habla sobre el camino que recorrió. “La apuesta, además, estaba dirigida a hacer periodismo, a enganchar y formar reporteros y editores culturales, a darles valor a las firmas en las páginas de un medio de vocación masiva, de una manera independiente, crítica, desafiante incluso, y diversa. Así, ARCADIA resistió a quince años de crisis en los medios de comunicación y persistirá, ojalá, en el tiempo”. No persistió, pero sí persistirá su intención. El periodismo no se está acabando, está renaciendo y se está bifurcando. Nosotros tenemos una gran responsabilidad como lectores de escoger qué tipo de periodismo consumimos y exigimos.   

Con el boom digital, han nacido medios independientes que están alejados de ideologías e intereses políticos y tienen una agenda más cercana al Artículo 20 de la Constitución Política que garantiza la información veraz e imparcial. Entre ellos están: Verdad Abierta, Razón Pública, La Silla Vacía, Cuestión Pública y, por qué no, Foro Javeriano.  De nosotros, como lectores, depende la subsistencia de estos medios.   

Lo cierto es que estamos en un momento coyuntural en el que muchas cosas cambiarán a corto y largo plazo. Es un momento en el que, como ciudadanos, debemos exigir reivindicar el verdadero fin del periodismo y darnos las herramientas para autogobernernarnos. La solución no está en que las redes sociales limiten las noticias; el filtro lo tenemos nosotros. Actuemos con responsabilidad al compartir información. Dejemos de culpar a los medios, al gobierno y a factores externos porque nosotros como individuos, tenemos el poder de exigir bases sólidas para nuestra democracia. No nos conformemos ni subestimemos lo que una colectividad de personas críticas y analíticas puede hacer. No comamos completico. Está en nuestras manos ayudar a Gilinsky a crear el Fox News colombiano o reivindicar el cuarto poder.