DE LAS DIRECTORAS

¿Graduarse como abogado implica graduarse con experiencia laboral? 

¿Y si mejor NO trabajamos
durante la carrera? 

Se ha normalizado en las facultades de derecho que los estudiantes comiencen su vida laboral durante la carrera, pero ¿es realmente lo que quieren y los beneficia más?  

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Fuente: Pexels.com

Por: Sofia Garcia-Reyes Meyer 

Este artículo seguramente no será muy respaldado por las firmas, las empresas, nuestro nicho jurídico ni por los mismos estudiantes. Pero, a veces, criticar lo conformista puede generar la diferencia y alguno que otro cambio. Antes que nada, quiero dejar la salvedad que mi opinión exime a aquellos que tienen la necesidad económica de trabajar, y va más dirigido a esa presión social y laboral que se ha venido implantando en los estudiantes de las facultades de Derecho.   

 

La primera vez que oí que un compañero estaba trabajando en temas legales fue cuando ambos cruzábamos segundo semestre. Claramente, a mí me sorprendió, y a la fecha todavía me sorprende más, pues ¿qué conocimiento jurídico tiene un primíparo? Y, ¿qué aporte brinda y qué retribución real obtiene de dicho trabajo?  

 

A medida que han pasado los años y claramente los semestres, fueron aumentando las ansias de mis compañeros por comenzar a trabajar. La gran mayoría tenían el puesto de “patinadores”, con una supuesta jornada de medio tiempo, a cambio de una remuneración menor al mínimo. ¿Es esa la experiencia universitaria que tanto llevaban anhelando al entrar a la universidad? Fuimos unos pocos los que decidimos no adentrarnos en el mundo laboral y, en mi caso, no me arrepiento un segundo.  

 

Yo tomé la decisión de “sacarle jugo” a la universidad: fui miembro del equipo de fútbol de la Facultad de Derecho, del grupo cultural de teatro, del grupo de salsa; fui parte del voluntariado javeriano vinculado con el ICBF, soy directora y miembro activo del periódico estudiantil Foro Javeriano, y logré sacar adelante mi segunda carrera. Y esa soy yo, todavía quedan un sinfín de semilleros, más de 200 grupos estudiantiles, una cantidad de grupos culturales y deportivos, un catálogo de idiomas, y esa increíble alternativa de hacer doble programa con cualquier pregrado de nuestra universidad. Lastimosamente, estas “experiencias” no se encasillan como “laborales”, por más que cuenten con lo que buscan las firmas: trabajo en equipo, liderazgo, claridad conceptual en la redacción, trato con usuarios, expresión oral y todo lo que conlleva haber estudiado otra carrera. 

 

Ahora bien, tampoco sentía la necesidad de comenzar a trabajar. Para serles sincera, no sentía que mis compañeros trabajadores tuvieran una “ventaja” educativa, en comparación con los que no trabajamos. De hecho, en varios casos, veía que el trabajar se había convertido en un factor que los “perjudicaba” en sus notas, ya que a la universidad la pasaban a un segundo plano. También, muchos dejaron de salir los viernes y “parchar” en la universidad porque tenían que adelantar lo visto esa semana en clase o hacer cosas de la oficina. Ninguno lo hace solo por un periodo determinado; si comienzan a trabajar, pongan la firma que lo van a seguir haciendo por el resto de su vida.  

 

Como he recalcado, es decisión de cada persona; solo considero que la etapa universitaria a los 20´s no se vuelve a repetir. Asimismo, si uno se remite a ver qué están haciendo los estudiantes de mismos semestres de otras carreras, son pocos los casos que inician su vida laboral durante la carrera, y si lo hacen, suelen ser trabajos más que todo de investigación y monitorías.  

 

También, cabe remitirse al pénsum de nuestra carrera, el cual establece como materia obligatoria de séptimo semestre Consultorio Jurídico II (Prácticas Jurídicas). Esta materia, de tres créditos tiene la finalidad de que el estudiante tenga su primera aproximación a la vida laboral como practicante y, por más que personalmente necesite unos ajustes, siento que tiene todo el sentido y razón de ser. No obstante, si uno se remite a ver qué opinan los estudiantes, una gran parte lo ve como innecesario (al ya estar trabajando) o como un problema (al necesitar validar su trabajo actual como práctica) ¿Sería necesario que la facultad se replantee la funcionalidad de las prácticas jurídicas? 

 

En contraposición a todo lo anterior, creo que trabajar durante la universidad sí prepara para el futuro y ayuda a empezar a construir ese perfil del abogado que se quiere ser. Es una realidad que cada vez piden más diplomas y experiencia laboral a una menor edad; por lo que entrar rápido al mercado te permite cumplir con los desmedidos años de experiencia que actualmente piden por los trabajos. También, es cierto que, cuando uno llega al final de la carrera y va a aplicar a un trabajo, no es tan fácil como lo es para aquel que tiene ese sello de “experiencia” en su hoja de vida.  

 

Estoy segura que muchos de estos jóvenes trabajadores están felices con la decisión que tomaron; pero también creo que, si no hubiera esa presión social y laboral, gran parte de ellos habrían tomado otra decisión. Posiblemente, esta mentalidad trabajadora no cambie, pero ojalá que uno que otro le haya surgido la pregunta de ¿y si mejor no trabajo durante la universidad?