INTERNACIONAL

En el territorio del precedente judicial, Donald Trump se afronta a una situación nunca antes vista  

El comité designado para investigar la invasión al Capitolio de los Estados Unidos revela información contra Donald Trump.  

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Por: Andrés Molina  

La historia sobre la invasión al Capitolio de los Estados Unidos empieza el 3 noviembre de 2020, el día de las elecciones presidenciales de dicho país. Esa misma noche Donald Trump se iba a dormir confiando de tener en la cartera los votos electorales de los Estados de Georgia, Pensilvania y Arizona. De manera sorpresiva, a la mañana siguiente esos tres Estados habían pasado de un rojo republicano a un azul demócrata. De acuerdo con la lógica del entonces presidente de los Estados Unidos, la conclusión era evidente y única: había ocurrido un fraude electoral de la noche a la mañana. 

Como de costumbre, Trump realizó acusaciones y comentarios sobre lo sucedido en su cuenta de Twitter, alegando injusticias cometidas en contra de él, su partido político y, sobre todo, contra las instituciones y la Constitución de los Estados Unidos. De esta manera, fue sencillo convencer a sus fanáticos y grupos de extrema derecha de una tesis apresurada y sin pruebas.

  

Una vez se había declarado virtualmente a Joe Biden como presidente electo, Trump decide dar un discurso poselectoral desde la Casa Blanca que, de manera sorpresiva, fue interrumpido por las televisoras como ABC, CBS y NBC, porque propiciaba a la desinformación. Hasta el mismo Fox News, la cadena televisiva de noticias de ala conservadora que transmitió todo el discurso, salió a desmentir varias alegaciones realizadas por Trump esa misma noche en el programa de Laura Ingraham.  

A pesar de todo, el daño ya estaba hecho: la semilla de un fraude se había implantado en aquellas personas que no estaban de acuerdo con los resultados electorales que, en su mayoría, eran fanáticos de Trump. Entre ellos, había una sensación de irrespeto contra sus convicciones y, sobre todo, de la concepción que tenían de su país. Fue así como sentaron su gran objetivo: el de recuperar su país. De esta forma, el primer paso sería evitar la posesión de Biden como presidente a cualquier costo.  

Según la Constitución de los Estados Unidos el presidente del Senado - quien a su vez es el vicepresidente -, en este caso Mike Pence, debe ratificar los votos electorales suministrados por el Colegio Electoral en plenaria, para así declarar de manera definitiva el ganador de las elecciones.  

Al ser Mike Pence el encargado, se pronosticaba que ese día, 6 de enero de 2021, habría objeciones por parte de senadores y representantes a la cámara del partido republicano y que Pence, anularía los votos de los Estados más importantes para Biden con la finalidad de sostener su discurso de fraude. No obstante, nunca se había visto que el presidente del Senado anulara de manera unilateral los votos electorales de estados en específico, por lo que, la jugada sería cuestionada por su legalidad.  

Mientras tanto, Trump estaba dando un discurso en The Ellipse, un parque al frente de la Casa Blanca y a media hora a pie del Capitolio. El lugar se encontraba lleno de ciudadanos particulares que se habían creído la falsa teoría de un fraude electoral a cargo del partido demócrata. A su vez, en el parque había grupos más radicales de derecha como los Proud Boys, Oath Keepers y los seguidores de la teoría conspirativa Q Anon. Todos estos esperaron a que su líder político terminara de hablar y se dirigieron en masa al Capitolio para materializar su cometido, detener la certificación de los votos electorales.   

Lo que más llama la atención del discurso de Trump no es la cantidad de asistentes, sino algunas de las oraciones utilizadas por el expresidente:  

“Vamos a caminar hasta el Capitolio” 

“Nosotros nunca nos vamos a rendir, nunca vamos a conceder. Eso no sucede así, ustedes no conceden cuando hay un robo de por medio”  

“Ustedes nunca van a recuperar nuestro país con debilidad, tienen que mostrar fortaleza y ser fuertes”.  

Ante estos fragmentos es importante resaltar que hay que tener cuidado con el lenguaje utilizado y su posible interpretación. En primer lugar, con estas frases se evidencia que Trump sabía que sus fieles se iban a dirigir al Capitolio después de su discurso. Claro está que esta premisa no es suficiente para concluir que el líder republicano sabía las intenciones de los asistentes, pero sí resulta ser un gran indicio.  

En segundo lugar, continuando con nuestro análisis del discurso, también hay que notar el uso que se hizo de pronombres, los cuales se emplean de manera intencional y cuidadosa. Por un lado, la aplicación de la primera persona plural al inicio de la segunda cita pretende indicar que el supuesto “robo” de las elecciones presidenciales es una causa común, algo que, según esta población, involucra a cualquier americano consciente. Y, el otro, Trump también utiliza la segunda persona plural para referirse a los asistentes y enviar un mensaje claro: “ustedes no conceden cuando hay un robo de por medio”. Más aún, empleando el adverbio “nunca”, pretende demostrar ante su público la postura rígida y extrema que adopta y, como consecuencia, ordena que hagan lo mismo. Por último, Trump también se sirve del adverbio “fuerza” que, en últimas, resulta ser el medio por el cual se pretende materializar la postura anteriormente comentada. 

Ahora bien, con lo expuesto, se puede entender que el discurso de Trump pasa de ser un llamado a la unión nacional ante un eventual fraude electoral y una defensa a las libertades de un Estado a un llamado a la acción (call to action) que, en este caso, resultó en una operación organizada empleando armas de fuego contra la institución que pretende encarnar la democracia de un país.  

Es por aquella razón que resulta ser un evento hito en la historia de los Estados Unidos que se terminará convirtiendo en uno de los mayores atentados contra su institucionalidad, la libertad y los ideales que todo americano dice defender.   

El Congreso de los Estados Unidos, entendiendo la magnitud de este acontecimiento, designó a un comité de investigación con la finalidad de esclarecer lo sucedido y realizar un informe en el que se recomienda hacer “cambios en las leyes, política pública, procedimientos, reglas o regulaciones” para prevenir actos de violencia contra las instituciones democráticas a un futuro. 

Con facultades tan amplias, el comité ha estudiado tanto el posible fraude electoral, del cual no ha encontrado evidencia, como las acciones de Donald Trump 6 meses antes de la invasión al Capitolio. Es ahora que esta historia de más de 2 años recobra importancia con el esclarecimiento de los hechos en las audiencias públicas que se han llevado a cabo desde el pasado 9 de junio, hasta el 21 de julio de 2022. Con estas, se ha podido exhibir ante el público las conclusiones preliminares de la investigación y la vinculación de Trump en la invasión al Capitolio. 

La primera de estas fue la presión que realizó Trump usando su posición de jefe de Estado y Gobierno ante funcionarios de todo tipo de para que apoyarán su teoría conspirativa en contra de las elecciones del 2020. Lo anterior se evidenció con el testimonio del Representante a la Cámara por parte del Estado de Arizona Rusty Bowers en la audiencia pública, quien declaró que Trump se le había acercado para venderle varias teorías de un fraude electoral que no quiso respaldar debido a la falta de evidencia.  

Otro aspecto clave que se expuso en las audiencias públicas fue la importancia que tenía Mike Pence. Como se mencionó anteriormente, se pretendía que Pence hiciera una “jugadita”, al mejor estilo Ernesto Macías, para anular unilateralmente los votos electorales de varios Estados. Sin embargo, se logró demostrar que Trump sabía la ilegalidad e inconstitucionalidad de este mecanismo para bloquear la certificación de los votos electorales. Es más, el equipo legal de la Casa Blanca, los asesores del partido republicano y el equipo legal de Pence le informaron que esa medida violaba la Constitución y varias leyes federales.  

Adicionalmente, cuando el vicepresidente certificó los votos electorales, Trump realizó una publicación en Twitter en la que dijo que: “Mike Pence no tuvo el coraje de hacer lo que se debía hacer para proteger nuestro país y nuestra Constitución […]”. Esto resultó ser un detonante para sus aliados, pues de acuerdo con un infórmate del FBI en el grupo de los Proud Boys, “de haber tenido la oportunidad, hubieran asesinado a Pence”.  

El conocimiento de este tipo de evidencia ha generado un impacto significativo en el mapa político de Estados Unidos. Principalmente, se ha generado un tipo de presión contra el Attorney General (en español, Fiscal General), Merrick Garland, para procesar a Donald Trump por sus acciones y la influencia de estas en la invasión del Capitolio el 6 de enero de 2021.  

Fiscales de alto calibre, como Andrew D. Goldstein, aclararon que la evidencia suministrada por el comité de investigación no es suficiente para realizar una acusación contra Trump, sobre todo porque nunca se ha realizado un proceso de este calibre contra un expresidente.  

Lo verdaderamente preocupante de esta situación no es el posible proceso contra el expresidente, sino su posible candidatura en 2024 y su situación jurídica para ese momento. Pues con el deficiente gobierno de Biden, hasta el momento, Donald Trump se ve como el mejor postor para llevarse las elecciones en noviembre de 2024. Algo saldrá de todo esto.